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El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) realiza este miércoles una sesión extraordinaria donde se aprobó una nueva resolución sobre la crisis de Nicaragua.

A continuación El Nuevo Diario presenta el discurso íntegro de Luis Alvarado, delegado de Nicaragua ante el Consejo Permanente de la OEA.

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El gobierno de Nicaragua expresa su más enérgico rechazo a la maniobra injerencista del denominado Grupo de Trabajo del gobierno de los Estados Unidos, en contubernio con algunos otros países que conforman este Consejo Permanente.

Les repetimos y reiteramos una vez más, que el gobierno de Nicaragua no lo reconoce, no existe y les manifestamos que no tenemos nada que responderles, exigimos respeto a la soberanía nacional del Estado nicaragüense, a su dignidad como nación, libre y soberana en el concierto de las naciones del mundo, basta ya de seguir atacando al gobierno y el pueblo nicaragüense sobre la base de cualquier pretexto, mentira y argucia, para desestabilizar al gobierno de reconciliación y unidad nacional, a fin de remover al gobierno legítimamente electo por el pueblo de Nicaragua, q a los demás países de la región que insisten en asociarse a las directrices norteamericanas golpistas, desestabilizadoras e injerencistas en los asuntos internos de Nicaragua.

Les invitamos y exhortamos respetuosamente a que cesen su actitud hostil e inamistosa en contra del gobierno de Nicaragua, que es un país amigo de todos ustedes, es un país amante de la paz y las seguridades internacionales de respeto a la igualdad soberana de los estados y el derecho a la autodeterminación sin injerencias externas de ninguna naturaleza.

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Nicaragua quiere tener relaciones de respeto, relaciones normales con todos los países del mundo, incluyendo los Estados Unidos.

Nicaragua como país pequeño, al igual que David, ha tenido que desafiar al Goliat imperialista con sus políticas expansionistas y colonizadoras, cabe recordar la presencia en el territorio nacional del expansionista y esclavista norteamericano, y su falange de filibusteros yanquis, William Walker,  quien invadió Nicaragua en 1855 y se tomó la ciudad de Granada, y se nombró jefe del Ejército <de Nicaragua, posteriormente entre 1856 y 1857 se autoproclamó como primer mandatario de la nación, obteniendo el inmediato reconocimiento diplomático de Washington y Londres.

El señor Walker y su gente cometieron gran cantidad de crímenes contra la población civil nicaragüense de esa época, su gente se dedicó al saqueo y al pillaje, y el incendio de la ciudad de Granada.

Lo anterior llama poderosamente la atención por la semejanza y similitud de las actuaciones de los grupos vandálicos en contra del pueblo nicaragüense, cuando son dirigidos y financiados por el gobierno de los Estados Unidos, se obedece el mismo patrón de la época del expansionismo norteamericano.

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En 1912, teniendo como excusa la defensa de la vida y propiedades de los norteamericanos,  Estados Unidos interviene militarmente en Nicaragua, la intervención norteamericana iniciada en 1912 y que duró con introducciones de unos meses hasta 1933, marcaría decisivamente la historia del país y el futuro comportamiento de los grupos políticos opositores.

Desde entonces será indispensable para ellos cuando quieran obtener o conservar el poder, el contar con el apoyo del embajador y el gobierno estadounidense.

La Revolución Sandinista rompió con este esquema de gobiernos sumisos, y este trago amargo aún no ha podido ser asimilado por las diferentes administraciones norteamericanas.

Cuando en 2007 retoma el gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional el poder, nuestro país se transforma en un baluarte de paz, seguridad y desarrollo, con una tendencia de un crecimiento económico sostenido de cerca del 5.2 %, lo que fue reconocido por organismos financieros internacionales.

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Paralelamente Nicaragua se convirtió en baluarte importante en el combate a la narcoactividad y el crimen organizado internacional con su estrategia del muro de contención y la lucha en contra del terrorismo.

Señora presidenta, Nicaragua seguirá trabajando con esmero y dedicación hacia el pleno reconocimiento de seguridad en un clima de paz, convivencia, armonía y reconciliación de la familia nicaragüense, que han sido y son valiosos baluartes del pueblo nicaragüense, que estamos dispuestos a preservar, y que han tratado de destruir los grupos golpistas con sus acciones terroristas, asesinatos, secuestros, incendios, torturas, la destrucción y la quema de edificios públicos entre otras acciones.

Lo anterior reveló la existencia de una planificación de organización de grupos extremistas de oposición bajo la supervisión y financiación de un sector extremista del gobierno de los Estados Unidos, cuyo objetivo era y es, y sigue siendo la remisión del gobierno  legítimamente electo en Nicaragua, lo que denunciamos en este Consejo Permanente.

Cabe señalar a la opinión pública internacional, que durante 11 años de gobierno, nunca se produjo la muerte de ningún manifestante opositor, sin embargo, estos grupos llamados pacíficos, y bien armados, en un par de meses nos han dejado un saldo de 198 nicaragüenses fallecidos, de ellos 22 policías muertos y más de 900 policías heridos y lesionados.

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Hoy el pueblo nicaragüense, clama justicia por estas víctimas del terrorismo habiéndose recibido la solicitud firmada por 524, 363 personas que anhelan encontrar a todos los culpables de los crímenes que han entristecido a las familias de nuestro país.

La nación nicaragüense en el pleno ejercicio de su soberanía nacional, hará respetar la constitución de la república y su ordenamiento jurídico interno.

Nicaragua seguirá trabajando por la paz, la seguridad, la prosperidad y el mejoramiento de la economía nicaragüense, nos anima un espíritu de reconciliación, de unidad y de paz, que promueva nuevamente el diálogo entre los nicaragüenses como un preciado legado a las futuras generaciones de nuestro país.