•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La sede principal de las Naciones Unidas en Nueva York no es un lugar nuevo para el presidente Daniel Ortega. Ya estuvo allí en siete ocasiones, entre 1979 y 2007. Sus discursos, primero como coordinador de la Junta de Gobierno de Reconstrucción Nacional (JGRN) y posteriormente como presidente de Nicaragua, han tenido como eje central denunciar la “política imperialista” de Estados Unidos. 

Esta semana, Ortega manifestó en una entrevista televisada sus deseos de asistir a la Asamblea General de la ONU en su 73 periodo de sesión. De regresar, Ortega lo hará presionado por la más grave crisis sociopolítica que ha enfrentado su Gobierno desde 2007, cuando retornó al poder. Aunque los organismos internacionales de derechos humanos resaltan que la crisis la generó la represión gubernamental a las protestas pacíficas, la versión del mandatario es que hubo un intento de golpe de Estado financiado y organizado por los Estados Unidos. 

Antes de que Ortega regrese al podio de la ONU, el próximo 26 de septiembre, repasamos sus discursos en este órgano mundial. 

1979

Daniel Ortega brindó por primera vez un discurso ante la Asamblea General de la ONU el 28 de septiembre de 1979. En ese entonces, apenas dos meses tras el derrocamiento de la dictadura de Anastasio Somoza, Ortega habló en representación de la JGRN que se había conformado en Nicaragua.

En esa ocasión, agradeció a los países que apoyaron la causa revolucionaria y pidió apoyo “incondicional” a los demás países para la reconstrucción de Nicaragua. Aunque también reclamó a los países y la banca internacional que facilitaban inversiones, empréstitos y préstamos al gobierno somocista. 

“Es nuestro criterio que la deuda externa que el somocismo dejó a Nicaragua debe ser asumida internacionalmente, sobre todo por los países desarrollados, por los países económicamente poderosos y, en primer lugar, por los países que rutinariamente alimentaron al somocismo con el financiamiento”, propuso Ortega, quien entonces tenía 33 años.

También acusó a “los sectores más agresivos de los Estados Unidos y de América Central” de querer restituir el somocismo en Nicaragua. “Una macabra alianza intenta mediatizar nuestra revolución”, dijo Ortega y anunció que Nicaragua se integraría a “los países no alineados”. 

1981

Dos años después, el 7 de octubre de 1981, Ortega volvió a la ONU, siempre en representación de la JGRN. Durante su discurso leyó una propuesta del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) para resolver la crisis que vivía Centroamérica en ese entonces, especialmente El Salvador, la cual incluía la posibilidad de iniciar un diálogo sobre la paz. 

Nuevamente, Ortega mencionó las dificultades económicas a las que se enfrentaba Centroamérica, cuya deuda externa para entonces ya se había multiplicado por cinco. “De no encontrarse fórmulas adecuadas a la realidad económica de nuestros países, no quedará más salida que la de una condonación de la deuda externa con todo su servicio, o bien, tendrá que llegar el momento en que, de común acuerdo, los países de la Tierra tendremos que decir que no vamos a pagar porque no podemos pagar”.  

El presidente Daniel Ortega y la vicepresidente Rosario Murillo, Archivo\END

Además, hizo un recuento de “las agresiones en contra de los países centroamericanos” por parte de Estados Unidos, desde 1855. “No queremos la guerra, pero si nos hacen la guerra resistiremos con la guerra del pueblo”, aseguró. 

1983

Por tercera vez, el 27 de septiembre de 1983, Ortega asistió a la Asamblea General en calidad de Coordinador de la JGRN. En ese momento demandó “la plena aplicación de los tratados Torrijos-Carter” a Estados Unidos y exigió a ese gobierno que dejara de “utilizar territorio de Panamá en la Zona del Canal para lanzar acciones agresivas contra los pueblos centroamericanos”. 

“Las necesidades económicas de los países empobrecidos no deben ser ya manipuladas en el chantaje económico y militar. Repetimos que frente a la estrategia de los acreedores enriquecidos, urge la estrategia de los deudores empobrecidos”, sostuvo Ortega, quien enfatizó en que la deuda externa de Centroamérica alcanzaba un monto de 664 mil millones de dólares. 

Nuevamente, resaltó que “la lucha actual de los pueblos centroamericanos tiene su origen en la política expansionista de los Estados Unidos de América”. Denunció que las operaciones navales encubiertas de los norteamericanos en aguas nicaragüenses estaban “dirigidas a infiltrar y abastecer grupos contrarrevolucionarios” cuyas agresiones habían cobrado hasta 1983 la vida de 717 personas civiles y militares. Por otro lado, habían muerto hasta esa fecha 1,636 contrarrevolucionarios. 

“Deben los Estados Unidos retirar sus fuerzas agresoras de la región y deponer su política de agresión. Debe llegarse a acuerdos que garanticen la seguridad de todos los Estados de la región. Debe ponerse fin a la participación de Honduras en la agresión contra Nicaragua y el pueblo salvadoreño”, zanjó Ortega.  

1984

El 2 de octubre de 1984, dos meses antes de ser elegido presidente de Nicaragua, Ortega volvió por cuarta vez a la ONU en representación de la JGRN. El discurso lo utilizó para denunciar que Nicaragua era “víctima de una política de exterminio que lleva casi tres años y ocho meses de estar manifestándose en una guerra de agresión abierta, que se califica de encubierta”. 

Para ese entonces, Nicaragua ya había recurrido a la Corte Internacional de Justicia de La Haya y esta había ordenado al Gobierno de Estados Unidos el 10 de mayo de ese año “cesar de inmediato las acciones militares y paramilitares contra Nicaragua”, como dijo Ortega en su discurso. 

“En este mes de octubre de 1984, el pueblo de Nicaragua quiere dejar constancia de su voluntad de paz en defensa de la libertad, la justicia y la democracia. Si la paz no llega y se mantiene la guerra, y con ello la eventualidad de la intervención militar norteamericana, que sepa el mundo que el pueblo de Nicaragua, descalzo, andrajoso y con el estómago vacío, va a luchar hasta el final, hasta alcanzar la paz derrotando a los invasores o inmolándonos si la agresividad imperialista así nos lo impusiese”, expresó Ortega detallando que hasta esa fecha habían muerto más de 7,000 personas producto del conflicto armado. 

1985

Por primera vez, Daniel Ortega llegó a la Asamblea General de la ONU como Presidente de Nicaragua. Fue el 21 de octubre de 1985, año en que había empezado el bloqueo económico por parte de los Estados Unidos sobre Nicaragua. Según Ortega, el Gobierno norteamericano había congelado hasta esa fecha “préstamos por un valor de 423 millones de dólares, sumando más de 1,500 millones de dólares del total de las pérdidas provocadas por la acción directa e indirecta de la agresión norteamericana”. 

También detalló que los nicaragüenses que habían sido víctimas del conflicto armado de esos años ascendían a 11,000 muertos, 5,000 heridos, 5,000 secuestrados entre civiles, militares y contrarrevolucionarios y un cuarto de millón de desplazados.

“Nicaragua lanza un llamado al Gobierno de los Estados Unidos para que cese su política de agresión contra Nicaragua, manifestando durante esta misma conmemoración si está dispuesto a respetar la soberanía y derecho a la autodeterminación de un país pequeño, si está dispuesto a acatar la orden provisional del 10 de mayo de 1984 de la Corte Internacional de Justicia y reconocer la jurisdicción de este Organismo de las Naciones Unidas, si está dispuesto a suspender la guerra contra Nicaragua y declarar la paz”, mantuvo Ortega. 

1987

El 8 de octubre de 1987, Ortega llega a la Asamblea General de la ONU por sexta vez. “Seis años y nueve meses lleva ya el Gobierno de los Estados Unidos tratando de barrer a la revolución nicaragüense”, señaló Ortega en esa ocasión, cuando ya se contabilizaban 45,714 víctimas mortales producto de la guerra contrarrevolucionaria y se habían perdido 3,281 millones de dólares del producto interno bruto por el bloqueo económico. 

Para esa fecha, ya se habían suscrito los acuerdos de paz de Esquipulas y Esquipulas II, este último descrito por Ortega como “un hecho trascendental dictado por la sensatez de los gobiernos latinoamericanos”, aunque aseguró que hasta entonces no existía “disposición del Gobierno norteamericano a respetar dichos acuerdos”. 

“Desde este foro de las Naciones Unidas invito al presidente de los Estados Unidos (Ronald Reagan) para que, pasados 35 días del 5 de noviembre próximo, los Estados Unidos y Nicaragua demos inicio a un diálogo bilateral incondicional, con el fin de firmar acuerdos que den seguridad a los dos Estados y posibiliten la normalización de sus relaciones bilaterales”, propuso Ortega.

2007 

El 25 de septiembre de 2007, 20 años después de haber estado en ese órgano de la ONU, Daniel Ortega regresó a la Asamblea General, nuevamente como presidente de Nicaragua en su primer año de haber retornado al poder. Aunque el conflicto armado financiado por Estados Unidos en Nicaragua había acabado en 1990, Ortega se dedicó a atacar a ese país norteamericano, ignorando casi por completo la reciente catástrofe que ocasionó el Huracán Félix en el país. 

“Hoy (Estados Unidos) se presenta como la democracia más ejemplar en el mundo, cuando realmente es la tiranía, la dictadura más gigantesca y más impresionante que ha existido a lo largo de la historia de la humanidad”, aseguró Ortega.

En esa ocasión, habló además de la necesidad del desarme nuclear, del derecho de algunos pueblos a desarrollar energía atómica, de la independencia de Puerto Rico, del comercio justo y de la guerra “impuesta por intereses económicos y petroleros del imperio”. 

“El enemigo sigue siendo el mismo después de 18 años… (de Ortega haber dejado el poder), ese enemigo se llama capitalismo global imperialista y eso solamente lo vamos a cambiar los pueblos”, zanjó Ortega, rematando: “tengo la fe en Dios y la seguridad y la certeza de que, así como los pueblos, a pesar de tanta opresión y a pesar de tanta destrucción, no se rindieron ni se vendieron, hoy, más que nunca, los pueblos se levantan con orgullo, con firmeza y con dignidad, y no se van a vender ni se van a rendir frente al imperio capitalista globalizado”.