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Cuatro hombres encapuchados irrumpieron la madrugada de este sábado en la casa del sacerdote Abelardo Toval, de la parroquia San Juan Bautista, de León. Al religioso lo amordazaron, golpearon, robaron y amarraron, confirmó el vocero de la Diócesis de León.

“Los encapuchados lo ofendieron como quisieron, le pusieron un trapo en la boca, lo amarraron y lo golpearon en el rostro, el estómago y las costillas. Está muy golpeado, lo atacaron en su casa cural. Será sometido a una valoración médica para conocer su condición real de salud”, explicó el padre Víctor Morales, vocero de la Diócesis de León.

El ataque al padre Abelardo Toval ocurrió a las 4:00 a.m. Los encapuchados ingresaron por la parte trasera de la casa cural, ubicada en el barrio San Felipe. Además de golpearlo, le robaron el teléfono y otros artículos de la casa. El párroco presidiría una misa a las 6:00 a.m. en la parroquia San Juan Bautista, de Sutiaba, pero fue cancelada. 

El ataque fue denunciado por la Diócesis de León ante la Policía Nacional. En una nota de prensa, la institución informó que además de golpearlo, al sacerdote lo intimidaron con un cuchillo, le sustrajeron joyas (pulseras, anillos, cadenas) y 12,000 córdobas en efectivo. El monto total del robo asciende a US$52,000, según estimaron.

La Policía Nacional dice que fue un delito común, que capturó a dos delincuentes comunes y que dos están prófugos, pero falta conocer más detalles de lo que realmente sucedió y en eso será importante conocer el testimonio del sacerdote agredido.

Condenan ataque

Monseñor Carlos Herrera, obispo de Jinotega, fue de los primeros en referirse al ataque. “Expreso mi solidaridad con el padre Abelardo Toval por la agresión que sufrió esta mañana en su propia casa cural, en la ciudad de León. Expreso mi cercanía al clero de esa Diócesis”, escribió monseñor Herrera en su cuenta de Twitter.

El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio José Báez, expresó su condena al ataque. 

“Lamento y condeno la brutal agresión sufrida de parte de encapuchados por el padre Abelardo Toval, párroco de Sutiaba, en León. El padre corre el peligro de perder un ojo. Mis oraciones por él, por monseñor Bosco Vivas y por todo el clero de la Diócesis de León”, dijo Báez en Twitter.

El cardenal Leopoldo Brenes se comunicó con el padre Toval, le manifestó su cercanía tras el ataque a manos de encapuchados y pidió a los fieles seguir orando por los sacerdotes. El obispo de Granada, monseñor Jorge Solórzano, también condenó el ataque. 

Iglesia perseguida

Los obispos y sacerdotes de Nicaragua han denunciado asedio y ataques de parte de simpatizantes del gobierno, que los señala de “golpistas” y “asesinos” por haber abierto las puertas de las parroquias para refugiar a las víctimas de la represión por las protestas antigubernamentales iniciadas en abril. 

El pasado domingo, el padre Edwin Román, de la parroquia San Miguel de la ciudad de Masaya, denunció que fue víctima de agresión por parte del comisionado Ramón Avellán, subdirector de la Policía Nacional.

Avellán encabezaba un dispositivo policial que acuerpaba a simpatizantes sandinistas que se plantaron frente al templo con un altoparlante para interrumpir la misa del domingo por la tarde.

“Yo me acerqué para que le bajaran el volumen (al altoparlante), y entonces allí mismo fui agredido por Avellán, quien me empujó e inmediatamente una jauría empezó a insultarme con palabras que no puedo publicar (...), quiero hacer esta denuncia ante el pueblo nicaragüense y ante la comunidad internacional, pero no porque tenga miedo”, narró el sacerdote.

El fin de semana pasado, la parroquia La Merced, de Granada; y la parroquia San Sebastián, de León, también fueron asediadas por simpatizantes del Gobierno.