• Managua, Nicaragua |
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  • EFE

Rebeca Montenegro, quien el fin de semana se salvó de ir a prisión tras participar en una protesta contra el gobierno en Nicaragua pidió hoy la libertad para su hija y esposo, arrestados en condiciones similares.

"El peregrinaje que mi esposo, Carlos Valle, inició para lograr la libertad de mi hija, Elsa, yo lo voy a iniciar por ellos", dijo Rebeca Montenegro, en una conferencia de prensa.

Montenegro escapó de quedar en prisión el sábado pasado cuando intentó evitar que una patrulla arrestara a su esposo, quien llevaba dos meses de protestas contra la detención de su hija, hecha prisionera en julio pasado, durante una manifestación contra Ortega, según relató.

La mujer, quien afirmó que su hija y esposo son "presos políticos", denunció que su hijo Carlos fue capturado el mismo sábado cuando llegó a la estación policial del Distrito Cinco a preguntar por la situación de sus padres, y liberado horas después, tras sufrir torturas.

"Estando fuera (de las oficinas policiales) me trataron bien, pero cuando crucé el portón me dieron un culatazo en el pecho, me encacharon (pusieron las esposas), me llevaron a El Chipote, me tomaron fotos para distribuirlas en redes sociales, me amenazaron y me dieron de tomar un agua pesada", recordó Carlos Valle hijo.

Según Montenegro, cuando su hijo fue liberado, tenía la mirada perdida, similar a la del líder estudiantil Edwin Carcache, quien también fue arrestado en el contexto de las protestas contra el presidente de Nicaragua.

“Tenía dolor de estómago, en la cabeza, sentía pesadas las extremidades, al ver a los alrededores sentía que iba como en el aire", describió el joven.
Montenegro anunció que pedirá un recurso de exhibición personal para su esposo, por haber sido arrestado sin cometer delito, al igual que su hija, que tras dos meses apenas ha sabido de ella.

La Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH) calificó a Carlos Valle y su hija Elsa como "presos políticos".

Organizaciones humanitarias calculan que desde el estallido social de abril, en las cárceles de Nicaragua hay al menos 309 "presos políticos".

Nicaragua atraviesa una crisis sociopolítica que ha dejado entre 322 y 481 muertos en protestas contra Ortega desde abril pasado, según organismos de derechos humanos y extranjeros, mientras el Gobierno cifra en 198 los fallecidos.

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) ha responsabilizado al Gobierno de "más de 300 muertos", así como por ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros y violencia sexual.
Ortega niega ser responsable de los señalamientos y se considera víctima de un "golpe de Estado".

Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de 11 años en el poder.