• Managua, Nicaragua |
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  • ACAN-EFE

Las fiestas patronales más extensas de Nicaragua, que van de septiembre a diciembre, iniciaron hoy en la ciudad de Masaya bajo la sombra de la crisis sociopolítica que ha dejado cientos de muertos desde abril.

Contrario a la tradición, este año el inicio de las fiestas en honor de San Jerónimo se vio mermada en asistencia, no recorrió las calles históricas ni contó con la participación del clero de la ciudad de Masaya.

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Tampoco contaron con la imagen original de San Jerónimo, ubicada en la parroquia del mismo nombre, sino que los asistentes celebraron alrededor de una réplica.



Esta condición excepcional se debió a que la Iglesia Católica de Masaya decidió no celebrar con fiestas la devoción anual a San Jerónimo, sino solamente con rezos, en memoria de más de 35 muertos originarios de la ciudad durante las protestas contra el presidente Daniel Ortega.

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El inicio de las celebraciones estuvo totalmente a cargo de la alcaldía Municipal, en manos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido de Gobierno.



Masaya sufrió un fuerte ataque por parte de las "fuerzas combinadas" el Gobierno, compuestas por policías, antimotines, parapolicías y grupos oficialistas, ataviados con armas, en el que decenas de civiles perdieron la vida.

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Los ataques de las fuerzas gubernamentales han dejado entre 322 y 481 muertos en Nicaragua, según organismos humanitarios.



La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) responsabiliza al Gobierno de "más de 300 muertos", así como por ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros y violencia sexual.

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El presidente Ortega, que reconoce 198 víctimas, niega tener responsabilidad sobre los hechos violentos y acusa un intento de "golpe de Estado".

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social, que se convirtieron en la exigencia de su renuncia.