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Dos hechos lamentables ocurrieron la semana pasada en colegios de Managua. En el Centro Escolar El Madroño, una niña fue abusada sexualmente por un vigilante, y en el Instituto Dinamarca, de Ciudad Sandino, una jovencita se suicidó con una pastilla para curar frijoles en el baño de ese centro educativo.

En ambos casos, el ministro de Educación, Miguel de Castilla, demandó a la Fiscalía de la República, a la Policía Nacional y al Sistema Judicial, que se aplique todo el rigor de la ley con los responsables.

Anunció su suicidio

Lo que más sorprende a la comunidad educativa del Instituto Dinamarca, es que, desde el lunes, la jovencita de 14 años les dijo a sus compañeros de clases que se quitaría la vida, y fue hasta el jueves, cuando la adolescente ingirió el veneno, que los maestros se enteraron.

“Muchos creyeron que se trataba de una broma de la niña, porque ella era muy bromista y alegre. Nunca pensamos que eso podía ocurrir”, lamentó el subdirector del instituto, Isidro Santana Jiménez.

“Ella le dijo a un compañero de clases que se iba a matar el lunes pasado, pero como no lo hizo, el chavalo pensó que se trataba de una broma. Fue hasta el jueves, cuando el maestro sintió el olor de la pastilla en el aula, que comenzó a revisar las mochilas, pero minutos más tarde un alumno dijo que la jovencita se había envenenado en el baño”, relató el subdirector.

La estudiante fue traslada de inmediato al hospitalito de Ciudad Sandino, pero los galenos no pudieron hacer nada. El docente dijo que esto fue premeditado por la niña, ya que dejó cartas a su familia, maestros y compañeros, e incluso pidió cómo quería ser enterrada.

Alerta con depresiones

Cuando un adolescente cambia repentinamente su comportamiento, y de ser una persona alegre pasa a ser callada y retraída, debe ser una alerta para los padres, pues sus hijos pueden estar deprimidos. La angustia y la soledad, puede llevar al joven hasta cometer suicidio, afirmó la sicóloga Dinorah Medrano.

Para la catedrática de la Universidad Centroamericana, UCA, la adolescencia es un período frágil, en la vida de los seres humanos. Comentó que el suceso que ocurrió en el Instituto Dinamarca, donde una estudiante se suicidó en el baño del colegio, es un reclamo de atención, que tiene que ser tomado en cuenta por sus familiares y maestros.

Según Medrano, las cartas que dejó la niña a sus familiares y a la comunidad educativa, no fueron más que un grito de ayuda. Expresó que se debe ahondar en el tema, y conversar con el resto de sus compañeros, a fin de que ellos expongan sus sentimientos ante esta tragedia.

No debieron vender pastilla

El capitán Justo Pastor Boza, de Auxilio Judicial de Ciudad Sandino, declaró que se debe sentar un precedente sobre este hecho, pues existe el delito de simulación de fármacos.

Para el investigador, no fue correcto que una farmacia veterinaria vendiera la famosa pastilla de la muerte a una jovencita. “El Código Penal, en el artículo 3.35 expresa que una persona puede ser procesada por el delito de simulación de fármacos a una menor de 13 años”, dijo el agente policial.

Acercamiento con la familia

La sicóloga Dinorah Medrano explicó que para evitar hechos lamentables como éste, debe existir un mayor acercamiento entre padre e hijo. “Son jóvenes que necesitan más apoyo, más comunicación entre la familia, ya que la soledad los afecta y los deprime”, explicó la especialista.

Afirmó que cuando un joven expresa que se quiere matar, debe ser tomado en cuenta, pues hay muchas insatisfacciones en su vida.

“Lo más importante en estos casos es hablar con ellos. No regañarlos, sino que la plática debe ser de amigo a amigo. El problema es que algunos padres creen que tienen la verdad absoluta, y la mayoría no tenemos tiempo para nuestros hijos. Siempre está primero el trabajo y es donde falla la comunicación”, señaló Medrano.

Abuso sexual y negligencia

Otro suceso que no deja de ser tan trágico como el primero, ocurrió en la Escuela El Madroño, donde un vigilante abusó sexualmente de una niña y la maestra, en vez de llamar a la Policía, la mandó a su casa con otra estudiante.

“Lo más indignante”, declaró la procuradora de la Niñez, “es que desde el momento en que un niño o una niña presentaba sangrado anal o vaginal, lo lógico es llamar a la Policía, pues se presume de un abuso sexual.”

“Sin embargo, el vigilante le dijo a la maestra que la niña se había caído, y ella en vez de comunicarlo al director, mandó a la pequeña de segundo grado a su casa, con una prima que está en cuarto grado en esa misma escuela”, refirió la funcionaria.

Al llegar a la casa, la familia la llevó al hospital y se comprobó la violación a que fue sometida la niña.