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Científicos nacionales y extranjeros que investigan la naturaleza en Nicaragua están limitados para hacer su trabajo debido a la creciente inseguridad en los lugares donde desarrollan sus investigaciones.

A cinco meses del estallido de la crisis social desde el mes de abril, la zona rural donde los investigadores tienen sus sitios de exploración se ha convertido en zona vulnerable a asaltos y crímenes cometidos por delincuentes comunes.

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La inseguridad actualmente ha provocado que expertos extranjeros dejen sus misiones de investigación o exploración en el país y en un futuro muy cercano la amenaza también se extiende a los científicos nacionales.

Salvadora Morales, directora de Quetzalli Nicaragua, organización que se dedica al estudio y conservación de aves acuáticas, expresó su preocupación ya que en el municipio de El Viejo, en Chinandega, donde realizan sus investigaciones, “grupos de delincuentes se dedican a realizar asaltos a mano armada”.

“Dejar de hacer monitoreo a las aves es dejar de trabajar”, enfatizó Morales, que aunque hasta el momento ninguno de sus colegas investigadores ha sido asaltado, no descarta suspender las investigaciones científicas debido a los asaltos recurrentes en la zona.

Quetzalli Nicaragua, organización que se dedica al estudio y conservación de aves acuáticas, señala que la inseguridad dificulta sus investigaciones en Nicaragua. Foto: Archivo/ END

“Algunos están aterrados, casi con amenazas de renunciar”, afirmó Morales, quien además asegura tener reportes del robo de cuatro motos a los habitantes de la comunidad de Potosí.

La creciente inseguridad en el país a raíz de la crisis, provocó que Nicaragua perdiera la sede del XXII Congreso de la Sociedad Mesoamericana para la Biología y la Conservación (SMBC), el evento más importante en la región sobre investigación y conservación.

Ahora este evento se realizará en Panamá del 21 al 25 de noviembre.

Milton Salazar es biólogo y uno de los autores del libro Herpetofauna de Nicaragua. Se dedica a explorar los pocos bosques que quedan en el país en busca de nuevas especies de reptiles o anfibios.

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Aseguró que no se siente seguro haciendo su trabajo de campo ya que vive en la incertidumbre de que lo asalten en los lugares que visita.

Relató que en los meses más fuertes de la crisis, en una ocasión quedó atrapado en un tranque de las protestas contra el gobierno de Nicaragua.

“Esperamos que esta situación no llegue al punto de los años 80, cuando no se podía hacer investigación”, consideró Salazar.

Peligra financiamiento

Adelayde Rivas, comunicadora que trabaja con diversas organizaciones de investigación como Paso Pacífico y el Servicio Forestal de los Estados Unidos, afirmó que la financiación a los científicos nicaragüenses peligra porque su trabajo es investigar y al no poder hacerlo, los cooperantes se retiran por falta de resultados.

Quetzalli Nicaragua, organización que se dedica al estudio y conservación de aves acuáticas, señala que la inseguridad dificulta sus investigaciones en Nicaragua. Foto: Archivo/ END

“Las investigaciones de la naturaleza son complejas ya que se realizan por temporadas y los científicos deben estar en los lugares de estudio en los momentos precisos, de lo contrario deberán esperar”, explicó Rivas.

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Rivas asegura que la inseguridad ha provocado que muchos extranjeros que venían a hacer sus estudios, no lo hagan por la inseguridad.

“Hace poco un grupo de biólogos fue asaltado. Dejaron su vehículo en un punto cerca de un lugar de monitoreo de aves y al regreso encontraron que les robaron unas cosas que estaban dentro de la camioneta”, aseguró Rivas, quien precisó que el hecho ocurrió en Rivas, en un área de reproducción de loras nuca amarilla.

Los saqueos en la reserva La Flor es otro ejemplo de los efectos de la inseguridad.