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ESTELÍ

Luego de ser capturado por efectivos de la Policía, el sujeto Juan José Rivera Martínez, quien privó de la vida de varios balazos a sus tíos Jerónima Martínez Vallecillo y Marcelino Blandón Martínez, dijo no estar arrepentido de la acción criminal.

Aunque expresó que todo el odio lo andaba contra Marcelino, su tía Jerónima murió porque intentó evitar el hecho sangriento que enlutó a dos familias, y podría ser el causante de un baño de sangre mayor si las autoridades competentes no aplican las leyes adecuadamente. Varios familiares de Marcelino dijeron que aplicarán la Ley del Talión, es decir, “de ojo por ojo y diente por diente”.

Y es que a decir de Juan José, con Marcelino tenía un “traido”, una espinita, es decir, una vieja enemistad por cuestiones de un litigio de propiedad.

Tanto los muertos como el asesino y su esposa viajaban en el mismo autobús, que cubre la ruta de esta ciudad hacia San Nicolás en horas de la tarde. Todos, aparentemente, habían viajado a la ciudad de Estelí, a tratar de arreglar por las buenas, es decir, amigablemente, un litigio de propiedad en el que le habrían dado la razón al ahora difunto.

El asesino, quien fue capturado horas después del hecho sangriento en la comunidad de Jocomico, cercana al sector de Quingajapa, donde vivían los infortunados y él mismo tenía en su poder el arma una pistola Browning nueve milímetros.

Aceptó que se había tomado cuatro cervezas en Estelí, lo que comprueba que no andaba borracho, y que, prácticamente, tenía un razonamiento correcto cuando decidió quitarles la vida a sus tíos.

Dijo: “No me arrepiento, sí, así lo digo… ¿pa’ qué arrepentirme ahora? Se autointerrogó.

Los infortunados fueron sepultados la tarde de ayer en un ambiente tenso, lleno de dolor y de llanto, pero también de temerarias amenazas por parte de sus familiares, quienes dijeron que eso no se quedaría en la impunidad, pese a que Juan José ya se encuentra en manos de la Policía.