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La Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), que esta semana reinicia las clases con los cursos sabatinos tras cinco meses de suspensión por las protestas ciudadanas, anunció medidas de seguridad estrictas, como registrar las pertenencias de cada estudiante en la entrada, y la reducción de los horarios de los cursos regulares a dos días presenciales por facultad, con la intención de que haya menos población estudiantil dentro del centro de estudios de manera simultánea. 

En consecuencia, estudiantes de la UNAN-Managua llamaron a una desobediencia estudiantil indefinida, afirmando que se sienten inseguros de volver a clases porque persiste la crisis sociopolítica.

En un foro del organismo no gubernamental Eduquemos, Carlos Tunnerman, exrector de la UNAN y exministro de Educación, comentó que “no debería de haber ningún registro a los estudiantes, si ellos llegan ahí porque se supone que una universidad es un centro de pensamiento independiente, que ahí pueden llegar personas de distintas opciones políticas y pensamientos”.

El presidente del Eduquemos, Ernesto Medina, dijo que en Nicaragua “las universidades públicas se han convertido en campos de concentración, donde las autoridades están para reprimir, no para fomentar el pensamiento libre y la discusión de las ideas”.

Explicó que si no hay “educación de calidad y crítica”, no se podrá alcanzar la democracia en el país, y que las autoridades universitarias pierden credibilidad ante la población al mostrar una actitud de “sometimiento”, pretendiendo que maestros y jóvenes estén alineados ideológicamente.

Represalias 

Tunnerman expresó que tanto la expulsión de estudiantes involucrados en protestas como el despido de docentes críticos, significa que se quiere imponer un “pensamiento único” a los jóvenes, lo que atenta contra el sentido de autonomía de las universidades.

Medina, quien fue rector de la UNAN-León, añadió que la criminalización de jóvenes y líderes estudiantiles es otra forma de represión de las autoridades universitarias, porque son ellos mismos quienes les acusan formalmente ante la Policía Nacional.

“Hay universidades que han perdido totalmente su sentido crítico, están reprimiendo a estudiantes que se han atrevido a pensar y expresar su opinión. El panorama dista muchísimo de lo que nosotros quisiéramos ver, pensando en el futuro de Nicaragua”, destacó Medina.