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Cuando el fotorreportero Oscar Sánchez preparó su cámara para dar cobertura a una manifestación en Managua, olvidó ponerse el chaleco de protección, pese a que tuvo la misma preocupación de los últimos meses: El peligro de estar bajo ataque, escuchar los disparos de armas de fuego, ver a los heridos… los gritos de las personas… el desquiciante sonido de las sirenas de las ambulancias.

Lo que nunca imaginó Sánchez es que en esta oportunidad el destino lo pondría de frente a un hombre que, arma en mano, disparó contra los protestantes.

Los civiles armados cuando arribaban a la zona por donde pasaba la marcha con la intención de atacar a los manifestantes. Óscar Sánchez\END

En línea recta ante el peligro, Sánchez no dudó en tomar las fotos y congelar para siempre la imagen de un hombre muy pesado, vistiendo camiseta y jean, disparando contra la gente. El cañón del arma luce humeante.

Ocurrió el pasado domingo 23 de septiembre, en el barrio Américas 3 de Managua, donde un grupo de personas se manifestaba, y tras los disparos de armas de fuego, el adolescente Matt Romero quedó herido en el pecho y luego murió. Tenía 16 años de edad.

Sánchez dice que no puede afirmar si el hombre obeso, con gorra, pañuelo en el rostro, con el arma en su mano derecha y de pie, desafiante sobre la calle, es el responsable de la muerte de Romero.

Dice que se escucharon muchas detonaciones con diferentes sonidos, lo que supone el uso de distintas armas durante el ataque a esa marcha que se denominaba Somos la Voz de los Presos Políticos.

Uno de los sujetos bajó de la moto blandiendo una pistola en dirección a los manifestantes. Óscar Sánchez\END

La secuencia

Sánchez captó al pistolero de principio a fin: cuando llega en una moto, se baja y empieza a disparar con una pistola para impedir el avance de una manifestación, sin importarle las vidas de los demás.

“El gordo disparó a matar, no lo hizo al aire, estábamos a una distancia de unos 25 metros, en el rango de alcance para aniquilar a una persona con una pistola. Las balas pasaron por mi cabeza y grité a los chavalos que se cubrieran, pero no podía dejar de tomar las fotos, estas son las imágenes que hablan por sí solas, las que un profesional de la fotografía espera hacer”, dice Sánchez mostrando las fotos.

A las 11 de la mañana de ese domingo, la marcha antigubernamental había llegado a la avenida principal del reparto las Américas 3. A pesar del asedio de antimotines y simpatizantes del gobierno, los manifestantes no se detenían y siguieron marchando hasta que sonaron los disparos.

La secuencia fotográfica del terror duró solo cuatro minutos. A la 11:06 de la mañana el encapuchado apareció como pasajero en una moto, se bajó y pasó de la amenaza a los hechos.

El hombre cruza la calle y toma posición para comenzar a disparar a los protestantes. Óscar Sánchez\END

A las 11:10 a.m. el pistolero ya se había alejado en la misma moto. Reinaba el terror.

“Primero, la moto se puso en el centro de la calle, el gordo hizo ademanes de sacar una pistola de su cintura y gritó: “Por aquí no van pasar chavalos hijos de p…” Los muchachos no se intimidaron y agarraron piedras, entonces la moto avanzó un poco hacia el sur de la calle y la parquearon donde hay una señal de alto, el gordo bajó de la moto, sacó la pistola y tiró a matar”, relata Sánchez.

Los manifestantes corrieron a refugiarse a la parroquia Nuestra Señora de las Américas, ubicada a la orilla de esa pista, interrumpiendo la misa dominical, pero un grupo de jóvenes se quedó protegiéndose en la parte trasera de un vehículo y gritaban al pistolero que no tenían medio, lanzándole piedras.

“Los chavalos no tenían ni morteros, no sé cómo no murió nadie más allí. Yo dije: Este jodido me va a matar. A Matt Romero lo sacaron herido de muerte de ese sector, pero no tengo certeza si fue por un disparo hecho por el gordo”, añadió.

Sin Chaleco

Aun sabiendo el riesgo que corre estar en medio de manifestaciones donde en cualquier momento puede salir un pistolero, esa mañana Oscar Sánchez olvidó el chaleco antibalas.

Él cree que su instinto, ejercitado por años de experiencia que incluyen una etapa como corresponsal de guerra en los años 80, le permitió reaccionar adecuadamente.

“En cuestión de minutos el encapuchado vació un magacín y cargó la pistola con otro, y había policías uniformados que estaban viéndolo. El gordo hizo con la mano como si me estaba blanqueando, como para querer darme propiamente a mí, pero las mejores fotos son las que se toman de cerca y no podía simplemente refugiarme, gracias a Dios puedo contar el relato”, comenta Sánchez.

El sujeto en el momento en que disparaba contra los manifestantes, mientras las personas corrían y otros se resguardaban donde podían para no salir heridos. Óscar Sánchez\END

El fotógrafo de EL NUEVO DIARIO destaca que en ese momento se escucharon varios disparos de distintos calibres, pero “me quedé concentrado viendo al encapuchado, porque me estaba apuntando, lo dejé de ver hasta que se fue del lugar; minutos después tomé la foto a Matt Romero, venía falleciendo entre los cuerpos de dos hombres que lo trasladaban en un moto”.

La marcha Somos la Voz de los Presos Políticos salió del sector de los semáforos de la Subasta y avanzó hacia el sur por el Distrito VI de Managua, pasó por la colonia 9 de junio para salir a la pista principal del reparto Américas 3, donde finalmente fue atacada por parapolicías, a quienes los manifestantes señalan como simpatizantes del gobierno.