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Estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) tuvieron que hacer largas filas para entrar al Recinto Universitario Rubén Darío (RURD) este sábado, al reanudarse las clases, por las revisiones que le hicieron a cada alumno los encargados de seguridad, además de otras medidas estrictas implementadas por las autoridades del centro de estudios.

En la reapertura de los cursos sabatinos, varios maestros, trabajadores administrativos y alumnos edecanes se apostaron en las entradas habilitadas para los peatones, para dar indicaciones a los estudiantes y solicitarles documentos de identificación.

Las nuevas medidas de seguridad para el ingreso de los estudiantes y personal, que incluyen la revisión de bolsos y mochilas, causaron largas filas en los portones del RURD.

El acceso de peatones a esta casa de estudios se limitó a tres de los ocho portones, lo que provocó que las filas se incrementaran antes de la 8 a.m., cuando inicia la primera hora de clase de esta modalidad. Quienes asistieron en vehículos, ingresaron a la universidad únicamente por el portón 6, cerca del colegio La Salle.

Dentro del recinto también había un despliegue de guardas de seguridad de una empresa privada.

Ninguna autoridad universitaria ha explicado los motivos específicos por los que se implementaron las nuevas medidas en la UNAN. 

Alumnos reaccionan

Varios alumnos calificaron de extremistas las normas de seguridad impuestas por las autoridades universitarias.

"Si estamos aquí es porque queremos estudiar, nosotros no somos ningunos delincuentes, no me parece que estén haciendo bien", comentó una de las jóvenes que esperaba en la fila antes de entrar al recinto la mañana del sábado.

algunos estudiantes lucían molestos por las excesivas medidas que contemplaba hurgar en sus pertenencias. Bismark Picado\END

La joven comentó que esto condiciona la libertad de la comunidad estudiantil y que es una forma de “represión”.

Otros estudiantes consideraron que las medidas son necesarias para evitar que haya conflictos y destrucción en la universidad. 

Las clases en la UNAN-Managua estuvieron suspendidas desde el inicio de la crisis sociopolítica, en abril pasado e intentaron retomarlas el 7 de mayo, durante las protestas antigubernamentales. Sin embargo, ese día, un grupo de alumnos y jóvenes manifestantes se tomaron el recinto en protesta contra la dirigencia universitaria y se quedaron atrincherados en el lugar.

Los atrincherados fueron desalojados por fuerzas policiales y parapoliciales entre el 13 y el 14 de julio, en un ataque de varias horas que dejó dos personas fallecidas y varias heridas.

Ese día también fueron quemados y destruidos varios edificios del recinto. Los jóvenes protestantes responsabilizaron a grupos parapoliciales por este hecho, pero las autoridades universitarias expulsaron a 82 alumnos que se involucraron en las protestas y actualmente ocho de ellos están siendo procesados por los daños a la infraestructura, según la Policía Nacional.  

Llaman a desobediencia

El inicio de las clases para los cursos regulares en la UNAN están programadas para este lunes, con la diferencia de que ahora los alumnos recibirán clases dos veces por semana por cada facultad, con la intención de que haya menos cantidad de estudiantes al mismo tiempo en el recinto.

Antes, los estudiantes de las facultades de Humanidades y Ciencias Jurídicas, Educación e Idiomas, Ciencias e Ingeniería y Ciencias Médicas de esta universidad, llamaron a una "desobediencia estudiantil indefinida", por razones de seguridad.

“No nos sentimos seguros, creemos que no es conveniente asistir a clases con esta crisis que ha dejado centenares de muertos, que tiene muchos estudiantes de la UNAN en las cárceles", indicaron los alumnos en un comunicado.

Los estudiantes recordaron que no es posible regresar a las aulas cuando sus compañeros de clases y maestros están presos o fueron expulsados de la UNAN "por causa injusta".