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Un proyecto de energía eólica, que según documentos que están en nuestro poder, ya estaba autorizado para la empresa Blue Power & Energía S.A. dio un giro de 360 grados, a mediados de abril, ya que extrañamente esa firma desistió del millonario proyecto, y ahora le fue cedido a Francisco López en representación de la empresa venezolana–nicaragüense Albanisa.

La empresa Blue Power & Energía S.A. hasta contaba con el permiso de impacto ambiental para la ejecución del proyecto de energía eólica previsto a ejecutarse en terrenos de la finca agropecuaria La Fe, ubicada del kilómetro 115.8 de la carretera Rivas-Peñas Blancas, 2.5 kilómetros al oeste. No obstante, “el representante legal de dicha empresa solicitó que se les transfiera la Resolución Administrativa a la Hacienda San Martín, dejando sin uso la localización de la agropecuaria La Fe”, dice textualmente uno de nuestros documentos.

Esto fue aprovechado de inmediato por Francisco López, quien como representante legal de Albanisa se movió por diferentes instituciones del Estado, para que el proyecto de energía eólica pasara a Albanisa, y fue así como el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena) dejó sin efecto la resolución administrativa número 19-2008, que fue otorgada a favor de Blue Power & Energía S.A., y dejar el camino libre a Albanisa.

Ahora Albanisa cuenta con el debido permiso de impacto ambiental para la ejecución de este proyecto, que contempla la instalación de 40 torres, las cuales utilizarán aerogeneradores de dos megavatios, por lo que la producción total de energía sería de 80 megas, el doble del proyecto de energía eólica de Amayo, ubicado también en Rivas, en el kilómetro 128 de la Panamericana.

Ya le dieron el permiso

A Chico López se le otorgó el permiso de impacto ambiental, y entre las condiciones con las que tiene que cumplir Albanisa está el mejoramiento de los 2.5 kilómetros de acceso que hay de la Panamericana a la finca, que debe ser de al menos tres metros de ancho. A la vez, Albanisa tendrá que construir la línea de transmisión que los unirá con la subestación de Amayo, y a esto se agrega la construcción de de las instalaciones de oficinas requeridas en el proyecto.

En otro párrafo, también se menciona que las torres deberán ubicarse en espacios de terrenos donde la pendiente sea menor al 5%, y donde la vivienda más cercana se localice en un radio de distancia mayor o igual a la altura máxima alcanzada por el conjunto de las torres, iniciando desde el nivel natural del terreno hasta el extremo de las aspas, que se encuentran en movimiento giratorio.

En otra cláusula se pide a Albanisa que debe garantizar el cumplimiento estricto de las medidas de prevención y de mitigación, y del programa de gestión ambiental de contingencia. A la vez, se advierte a la empresa que de no ejecutarse el proyecto en un plazo de 18 meses, el permiso de impacto ambiental tendrá que renovarse.