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El Cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), dijo que se reunió recientemente con los mandos de la Policía Nacional para expresarle las inquietudes por los niveles de violencia registrados en las últimas manifestaciones y por las capturas de manifestantes antigubernamentales.

“Hemos tenido un encuentro (con los mandos policiales), en el cual hemos manifestado inquietudes, cada obispo en sus diócesis está haciendo acciones porque estamos preocupados de que la violencia se incremente”, señaló el prelado.

Brenes expresó su “dolor y tristeza” por los acontecimientos de las últimas horas en las que la Policía Nacional ha seguido capturando a personas que se disponían a participar en manifestaciones en contra del gobierno.

En contraste los periodistas le señalaron que los simpatizantes del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido de gobierno, sí tienen la libertad para expresarse libremente en las calles bajo la protección policial.

“Tenemos que valorar eso y en eso pues tiene la Policía una gran responsabilidad, le tiramos la pelota a la Policía”, señaló Brenes.

El  cardenal no especificó la fecha ni los nombres de los altos mandos policiales con quienes se reunió.

Dijo que se abordó con la Policía Nacional la necesidad de que “que todos podamos ser verdaderos elementos de paz y de reconciliación, quizás el Señor me ocupa como un instrumento, quiero ser portador de ese deseo del Señor, que podamos construir un mundo en paz”.

Cardenal Leopoldo Brenes/ Archivo/ END

El Cardenal Brenes dio estas declaraciones al concluir la primera misa dominical en la Catedral Metropolitana de Managua este domingo 30 de septiembre.

La oficina del Alto Comisionado de la Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) ha responsabilizado al Gobierno de Nicarafua por "más de 300 muertos" en el marco de las protestas, así como por ejecuciones extrajudiciales, torturas, obstrucción a la atención médica, detenciones arbitrarias, secuestros, violencia sexual, entre otras violaciones a los derechos humanos.

El presidente Daniel Ortega rechaza todos los señalamientos e insiste en que se trata de un intento de "golpe de Estado".

Las manifestaciones contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, iniciaron por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, que desde febrero del 2007 lleva 11 años en el poder.