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De las 36 mujeres que han sido detenidas desde abril en el contexto de las protestas cívicas, solo tres han sido liberadas y el resto están siendo acusadas de terrorismo y otros delitos.

El abogado Braulio Abarca, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), afirmó que 21 mujeres son procesadas por protestar. Entre ellas están Amaya Coppens Zamora, Olesia Muñoz y Solange Centeno. Esta última, es una de las primeras capturadas en Matagalpa, indicó Abarca.

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Una de ellas fue beneficiada con casa por cárcel. Se trata de Yudielka Flores, quien vive en Tipitapa y es acusada de apoyar los tranques antigubernamentales en esa ciudad, precisó el Cenidh.

El 70% de esas mujeres no sobrepasan los 30 años y muchas de ellas son estudiantes, líderes comunitarias, comerciantes, obreras y profesionales, informó el Movimiento Autónomo de Mujeres (MAM).

Los organismos de derechos humanos consideran que la mayoría de esas 36 mujeres, están detenidas ilegalmente porque han permanecido más de 48 horas arrestadas sin ningún cargo.

Las últimas detenidas por la Policía son Ana Gabriela López y María Alejandra Castillo, el 27 de septiembre. A la primera la acusan de proporcionar armas a los jóvenes que estaban atrincherados en la UNAN-Managua y a la segunda, de participar en la quema de instalaciones de esa universidad.

Denuncian represalia

Carla Patricia Ñamendi, de 55 años, probablemente sea la mujer detenida con mayor edad. Ella es del barrio indígena de Monimbó y fue detenida en agosto, por lo que lleva más de dos meses arrestada.  

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“La saña contra ella es porque sus hijos participaron en las protestas en Masaya y como todos huyeron, la tienen a ella en su lugar”, alega el MAM. 

Un caso parecido es el de Kenia María Gutiérrez, quien tiene 43 días de estar detenida en El Chipote. Ella fue capturada en El Viejo, Chinandega, y la Policía la presentó como terrorista; sin embargo, hasta la fecha no tiene una acusación en los tribunales.

Efecto en la familia

En términos emocionales hay un impacto devastador en las familias de las mujeres que están detenidas, aseguró Juanita Jiménez, del MAM.

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“Por las más jóvenes, las familias sufren por las agresiones físicas y la exposición a los abusos sexuales a las que pueden ser sometidas”, explicó.

Agregó que en el caso de las mujeres que tienen hijos, hay un efecto mayor en el hogar porque son un soporte de la familia, en el que la figura materna es muy fuerte por tradición.

“No solo afecta en términos emocionales, sino de manutención. Más de un 60% de las mujeres son cabezas de la familia, es decir, las que generan ingreso”, destacó Jiménez, quien considera que el mayor impacto es el de la desarticulación familiar.

“Muchos de los familiares de la reas políticas han tenido que salir del país o están huyendo”, aseguró. 

Abuso sexual

Jiménez alega que hay pruebas de abuso sexual en contra de algunas detenidas, porque de acuerdo a Jiménez existen testimonios documentados de supuestas violaciones que ya son del conocimiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). 

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Afirmó que la mayoría de los testimonios son de mujeres violadas o abusadas durante los interrogatorios y que posteriormente fueron dejadas en libertad. Otro método de abuso, de los que más denuncian, son los desnudos en las cárceles. “El ser mujer implica una condición de vulnerabilidad mayor ante el atropello”, manifestó Jiménez.

Tanto el Cenidh como el MAM incluyen en la lista de detenidas a tres transgénero: Augusto Antonio Gutiérrez, Víctor Manuel Obando, conocido como Victoria Obando, y Richard Sebastián López, cuyo nombre trans es Krisha Cristela.