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“A muchos padres les da pena tener hijos con discapacidad y lo que hacen es esconder a las criaturas, negándole el derecho a relacionarse con el entorno social”,  dice don Manuel de Jesús Mercado, mientras sostiene entre sus brazos a Claudia Nathalie, su niña de diez años diagnosticada con parálisis cerebral.

Desde hace cinco años, don Manuel asumió el compromiso de ayudar a su hija a mejorar su condición llevándola dos veces por semana a la Fundación “Angelitos por Siempre”, ubicada en Masatepe. 

“Los miércoles la atiende la licenciada Betsy para la fisioterapia y los sábados me la ve la licenciada Miriam Lanuza, que es psicóloga. Cuando la niña era pequeñita la llevaba a Los Pipitos de Diriamba, pero luego cerraron y nos quedamos sin alternativa de atención, hasta que gracias a Dios abrieron Angelitos por Siempre. Hemos visto un cambio grande en la niña, porque antes estaba mucho más rígida, sus manitos estaban tiesas, pero ahora tiene más movilidad, igual pasa con los piecitos, está más flexible, mueve más la cabeza. Todo es gracias a las terapias y es algo que le agradecemos al centro, también porque confiamos en que para Dios no hay nada imposible”, comparte.

Este padre comprometido con la mejoría de las condiciones de su hija señala que  es importante pensar en el bienestar de los niños y tener la voluntad de llevarlos a la terapia. “Por desgracia a muchos padres no les gusta que los vean con los niños discapacitados y no saben que ellos necesitan salir para ambientarse y distraerse. Cuando voy en la calle con mi niña voy hablándole, alguna gente piensa que estoy loco pero yo sé que ella me escucha y eso es lo que realmente me importa”, comparte.

Progreso en habla

Derling González es un joven padre de familia quien asiste con su hijo de tres años a la Fundación Angelitos por Siempre desde hace año y medio.

“Ha sido bastante bonito traerlo acá, porque nos dan apoyo para el desarrollo del habla y para llevarles una secuencia aquí y en la casa. El avance ha sido progresivo, antes solo decía mamá y papá, cuando lo traje empezó a desarrollar su lengua. Nosotros mirábamos que niños de su edad hablaban y él no lo hacía, nos recomendaron que le hiciéramos un examen y luego lo trajimos aquí. Es importante ser constantes porque lo que aprenden aquí nosotros debemos reforzarlo en casa, hay que tenerles paciencia porque son hiperactivos y a veces hasta agresivos pero como padres debemos comprenderlos”, compartió.

Sobre la Fundación

Darling Balladares es la directora de Angelitos por Siempre, una fundación que cuenta atiende a niños con discapacidad con especialidades de martes a vienes en el área de psicología, logopedia y fisioterapia. Los sábados realizan fisioterapia y brindan atención en psicología con especialidad en autismo. 

Manuel de Jesús Mercado lleva a su hija a terapia dos veces por semana.

“Nació en el año 2006 en respuesta a madres que tenían niños con discapacidad que no se podían mover a otros departamentos como Managua en busca de terapia para sus hijos. Buscaron apoyo y encontraron a personas del gobierno de Alemania y de Suiza, quienes se encargan de dar una ayuda al personal, que no cuenta con un salario sino que trabaja por vocación, también atendemos 

“La Fundación Angelitos por Siempre nació en el año 2006 en respuesta a madres que tenían niños con discapacidad que no se podían mover a otros departamentos como Managua ,en busca de terapia para sus hijos.

Buscaron apoyo y encontraron a personas del gobierno de Alemania y de Suiza, quienes se encargan de dar una ayuda al personal, que no cuenta con un salario sino que trabaja por vocación. Con el aporte de Alemania se promueve un transporte para que los niños puedan asistir a las terapias, recibimos un fondo del gobierno en cuanto a luz, agua y materiales, además hay una junta directiva que realiza actividades como proyección de películas y kermés para obtener fondos para mantener el centro”, señaló Balladares.

Actualmente atienden a  172 niños originarios de diferentes departamentos, son niños de escasos recursos a quienes atienden gratuitamente. 

Entre las grandes satisfacciones que reciben al trabajar en dicha fundación, enumeró: “Ver a los niños que terminan su terapia, verlos que van avanzando, a los que tienen algún retraso psicomotor verlos caminar, viendo hablar a los que no podían hacerlo. Contamos una piscina pero no cuenta con condiciones adecuadas para la limpieza correcta por lo que estamos buscando ayuda para hacer nuevamente la hidroterapia”

Balladares enfatizó en que los niños quieren salir adelante y ser personas que el mundo  reconozca,  para lo cual deben dejar a un lado los mitos.

“Entre más temprano se atiende a los niños la ayuda es mejor, si vienen a una edad adulta los resultados son mínimos, no se alcanza el 100%.

Sesión de fisioterapia.

Fisioterapia

Betsy Guzmán es la fisioterapeuta quien comparte que atienden casos muy diversos,  aunque la mayoría de pacientes son niños con parálisis cerebral y parálisis facial y se les hacen terapias de relajamientos musculares, que ameritan una terapia para mejorar su condición aunque sabemos que no hay marcha atrás. Para Dios no hay nada imposible, hay niños que han pasado hasta tres años en terapia y han logrado caminar. Siempre tratamos de dar lo mejor por ellos, son la alegría del hogar se ven muchos casos en los que los padres no los apoyan, no los traen 

“Este trabajo para mí es especial. Antes yo decía que quería tener un niño con Síndrome de Down ahora que trabajo con los niños especiales digo que no sé si hubiera tenido la paciencia requerida para atenderlo, porque se necesita valor, paciencia y fe”, apunta. 

Por su lado, Maura González se encarga del trabajo logopédico enfocado en ayudar a los niños a desarrollar el lenguaje.

“Cuando los niños tienen problemas con algún fonema los estimulamos con juegos lúdicos, estamos atendiendo alrededor de 50 niños en edad de dos a cinco años. En algunos casos hay niños de seis y ocho años.

El proceso depende del problema, hay casos de niños con autismo que son muy inteligentes que logran decir palabras pero es un proceso largo, mediante las sesiones que son de 20 minutos pero es importante que en la casa les apoyen haciendo el plan que les indicamos hablándoles en sílaba y de manera pausada, así estimulan el lenguaje. Hay niños que duran dos o tres años en el centro y se dan de alta cuando el avance es satisfactorio.