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Ranchos dañados y desolados dejaron dos días de lluvias y vientos en el populoso centro turístico de la Boquita jurisdicción de Diriamba, Carazo.

El turismo en el balneario se ha visto afectado debido a las gigantescas olas, basura y desperdicios de leña que han sido arrastradas hasta el interior de los más de diez ranchos ubicados a la orilla de la playa.

Según Yilda Parrales, propietaria del cafetín “Marcela”, la crisis que se vive en la zona es lamentable ya que con cada invierno el turismo se ve afectado.

“Nosotros sobrevivimos de los turistas nacionales y extranjeros que nos visitan, pero en esta época de invierno no tenemos turismo porque todo mundo aquí está inundado, nosotros no cerramos los negocios y cada día estamos a la expectativa de que las personas visiten el balneario”, dijo Parrales.

También expresó que el sector turismo no cuenta con ningún apoyo de ninguna institución y que cada dueño de negocio año con año busca como volver a levantar sus ranchos con sus propios recursos económicos.

Asimismo, Paulina Molina, dueña del ranchón “Los Jicaritos”, argumentó que aunque todos los años viven la misma situación, siempre son afectados económicamente ya que no logran vender ni un servicio de comida.

“El mar se nos mete hasta la cocina, no podemos poner las mesas porque se las lleva el agua, entonces optamos por construir un rancho más retirado de la playa, sin embargo, este año solo con dos días de lluvias sufrimos otra vez y los clientes tienen miedo de venir así al mar, porque la bocana se desbordó”, alegó Molina.

Buscan alternativas

Alrededor de 20 hombres y mujeres, que se desempeñan como meseros en el centro turístico, también se ven afectados ya que con cada venta que logran ganan una comisión.

Por la falta de visitantes en el balneario, muchas de estas personas han optado por ir a la playa a recoger la leña que las corrientes han arrastrado hacia el mar y que éste ha dejado a la orilla de la playa.

“Como no hay ventas ni pesca entonces nosotros nos venimos a recoger leña, la seleccionamos y luego la vendemos a los mismos restaurantes, 600 córdobas cuesta la carretonada de leña, así sobrevivimos porque tenemos que buscar para la comida de nuestras familias porque aquí nosotros no tenemos ayuda de nadie”, alegó Marlon Mojica mientras recogía leña de la costa.

Cabe mencionar que para reconstruir un rancho se necesitan más de 30,000 córdobas, dependiendo del tamaño.