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El cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua y presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) dijo este domingo que la Policía Nacional debe dialogar con quienes convocan a las marchas antigubernamentales para solucionar los conflictos que se han presentado durante esas manifestaciones.

“Que dialoguen”, respondió Brenes, al ser consultado sobre la actitud que debe tomar la Policía ante los ciudadanos que quieren ejercer el derecho de protestar.

“Que dialoguen, ellos conocen a aquellas personas que están, digamos, en la oposición, que no están de acuerdo con algunas actitudes de parte de nuestros gobernantes, sería interesante. Hablando realmente se solucionan los conflictos”, insistió el prelado. 

Brenes reprochó la decisión policial de detener a las personas que intentaron marchar ayer domingo.

“Verdaderamente es una lástima que se tomen estas actitudes, porque esto no abona en nada a la paz, ni a lo que hemos venido predicando los obispos por una cultura de paz y de diálogo”, expresó el cardenal al terminal la misa en la catedral de Managua.

Enfatizó que esa decisión de las autoridades “causa tensiones y la familia nicaragüense se sigue dividiendo”.

El cardenal pidió a las autoridades gubernamentales regresar al diálogo para buscar soluciones a este problema.

“Tenemos que buscar otros métodos y el método esencial es el diálogo, debemos agotar todas las medidas para el diálogo”, añadió Brenes.

El arzobispo de Managua recalcó que es verdaderamente doloroso que situaciones como estas se den el día que la Iglesia católica celebra la canonización de Oscar Arnulfo Romero, un obispo que con su testimonio invitó a la paz.

Báez: “es el momento del diálogo”

Por su parte, monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua sostuvo que se llegó al momento de retomar el diálogo y llamó al presidente Daniel Ortega a conversar de nuevo con los distintos sectores del país. “Estamos a tiempo de encontrar caminos de soluciones pacíficas y constitucionales. Hago el llamado al presidente del Poder Ejecutivo y a su señora a que vuelvan a la mesa de negociación y de diálogo”, expresó Báez. 

Reflexionó que “al final vamos a terminar sentándonos, pero no hay necesidad de tener más víctimas para sentarnos en una mesa, ciertamente es difícil en este momento volver a la mesa del diálogo, pero no imposible si hay buena voluntad”.

Báez sostuvo que “la política de los encarcelamientos arbitrarios y juicios ilegales está aumentando la espiral de insatisfacción y el peligro de un estallido violento que nadie quiere en el país”.

El obispo auxiliar de Managua insistió en señalar que impedir el derecho a manifestarse pacíficamente es una forma de violencia. 

También comentó que  “detrás de esta crisis no hay ningún golpe de Estado y no hay ningún plan terrorista. Fue la violencia irracional del Gobierno la que desató la indignidad de la población”.

No es justo, dijo Báez, responsabilizar a la población, que se ha manifestado cívicamente, por la violencia y las tensiones que se han vivido en el país en los últimos cinco meses.