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Pocos estudiantes volvieron ayer a las aulas de los distintos recintos de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) en Managua, en donde a partir de esta semana se reanudó el año académico para culminar las materias correspondientes al primer semestre, después de casi seis meses de suspensión, debido a la crisis sociopolítica que aún atraviesa el país.

La convocatoria de reanudación de clases presenciales fue para el Recinto Universitario Simón Bolívar (RUSB), el Recinto Universitario Pedro Arauz Palacios (Rupap) y el Instituto de Estudios Superiores (IES). Los tres recintos, visitados en la mañana por El Nuevo Diario, recibieron una escasa afluencia de estudiantes.

El llamado a reintegrarse esta semana era para los estudiantes de cuarto y quinto año de las carreras que ofrece esa universidad, aunque ayer también se presentaron algunos alumnos de primero a tercer año, cuyo ciclo académico está calendarizado a reiniciar el próximo lunes 22 de octubre.

Poca seguridad

A diferencia del reinicio de clases de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), en donde hace dos semanas hubo un clima de tensión provocado por las revisiones de mochilas, controles de identidad de los estudiantes y toma de fotografías o videos desde celulares, en los recintos de la UNI los guardias de seguridad ubicados en la entrada de los portones de acceso solo pedían carné estudiantil a los universitarios e identificación de trabajadores al personal administrativo.

Tampoco se registró ninguna manifestación cerca del recinto, ni por parte de los simpatizantes del Gobierno, ni por parte de estudiantes opositores.

Siete semanas

Con la nueva calendarización, las clases para culminar el primer semestre de 2018 se extenderán por un período de “siete semanas hábiles” a partir de esta semana, de acuerdo con un comunicado firmado por el secretario general, Freddy Marín.

Las clases presenciales en la UNI se suspendieron el pasado 19 de abril, luego de que el Gobierno desencadenara una fuerte represión hacia manifestantes que para entonces protestaban contra las reformas a la ley del seguro social.

En las cercanías del recinto central de la UNI tuvieron lugar fuertes ataques por parte de la Policía y grupos parapoliciales hacia los estudiantes que se manifestaban, lo que provocó enfrentamientos y dejó decenas de muertos entre el 20 y el 22 de abril.