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Mientras esperaba sentada en una silla de ruedas en el aeropuerto Augusto C. Sandino, de Managua, Lottie Cunningham fue increpada por agentes de Migración que violentamente le quitaron el celular, la computadora y documentos personales, y sin explicar los motivos la retuvieron por media hora en un cuarto aislado.

Iba a Washington, Estados Unidos, junto a su colega Haydee Castillo, para participar en una capacitación regional de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

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“Al final yo logré viajar, pero fui maltratada a pesar de que me vieron en una silla de ruedas”, afirma Cunningham. Su compañera Haydée Castillo fue llevada a las celdas de El Chipote donde pasó la noche y al día siguiente fue liberada.

“Nuestro único pecado es ser defensoras de derechos humanos que buscamos la justicia en nuestro país. Por eso, somos perseguidas”, dice Cunningham al hablar con EL NUEVO DIARIO desde Washington.

¿Cómo es que se da su retención en el aeropuerto?

Ya estábamos en el proceso de abordaje, no estábamos dentro del avión, sino en la fila para abordar el avión. Yo tengo una prótesis en mi columna cervical y por eso siempre viajo en silla de ruedas.

Haydee se me acercó para pedirme su pasaporte, porque me había pedido que le cuidara su bolso y me dijo que se la llevaban los agentes de migración. Cinco minutos después llegó otro oficial de migración y me pidió mi pasaporte, se lo di, pero después me pidió mi celular y me negué.

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Entonces, el oficial de migración le pidió a otros dos que me llevaran, me alejaron de la gente y luego ordenaron que me quitaran mi celular por la fuerza y yo me resistí. Llamaron a dos oficiales mujeres y me quitaron el teléfono, la cartera y las computadoras. Me llevaron a un cuarto privado, separada de Haydee, y empezaron a sacarle copias a mis documentos.

Media hora más tarde, a través de los radiocomunicadores que andaban, les decían que me soltaran para que pudiera tomar el avión. Me entregaron la pantalla de mi celular quebrada, me quitaron la computadora y otro celular.

¿Qué le decían cuando la tuvieron en el cuarto privado?

Me dejaron con una oficial mujer que me dio la espalda. Yo estaba adolorida. En ese momento, solo me quitaron los papeles y mi cartera y me dijeron que me los iban a entregar más tarde. Debido al forcejeo, a mí me dio mucho dolor, pedí mis medicamentos que estaban en el bolso, pero me los negaron.

Después, solo escuché cuando les decían que me tenían que dejar ir. En el cuarto no me dijeron ni me hicieron nada, pero al momento de quitarme mi celular y bajarme del segundo piso del aeropuerto me maltrataron y no les importó que yo estuviera en una silla de ruedas.

¿Entonces, en ningún momento le explicaron del porqué de la retención?

Jamás me dijeron nada. Hicieron lo que quisieron sin explicar nada. Me quitaron mi celular y las computadoras, cuando eso es algo completamente privado. Es una violación a nuestra privacidad aunque no anduviéramos nada más que la documentación de las víctimas de los abusos del Gobierno en todos estos meses, que era parte de lo que veníamos a exponer aquí en este viaje.

Usted se ha destacado por ser defensora de los derechos de los pueblos indígenas, pero a partir de abril su campo de trabajo se ha ampliado. ¿Cómo ha sido su papel en esta crisis?

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Pertenezco al Centro por la Justicia y Derechos Humanos y promovemos y defendemos específicamente los derechos de la Costa Atlántica y los pueblos indígenas, las tierras y los recursos naturales.

En este contexto de violaciones de derechos humanos, el incumplimiento con las medidas a los pueblos indígenas ha tomado más notoriedad y hemos intensificado la denuncia. El 27 de septiembre tuvimos una audiencia pública ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, para la supervisión de cuánto ha cumplido el Gobierno de Nicaragua con las medidas previsionales otorgadas a siete comunidades indígenas y a mi persona, por las amenazas que he venido sufriendo sistemáticamente.

¿Qué tipo de amenazas ha sufrido?

Amenazas de muerte, hostigamiento, desacreditación a nuestra labor como defensores de derechos humanos.

¿Cómo valora estos actos contra defensores de derechos humanos?

El Gobierno sigue demostrando que no ha venido promoviendo la protección a las defensoras y defensores de derechos humanos. Eso es una muestra de la falta de institucionalidad y la fragilidad que hay en ese sentido. Nicaragua ha ratificado la Convención Interamericana de Derechos Humanos y no cumple con sus compromisos internacionales. En cambio de ser garantes de la protección a defensores de derechos humanos, es el mismo Estado que nos está violentando.

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Usted ahora está en EE. UU. y aquí en Nicaragua Haydee Castillo tiene retención migratoria. ¿Teme que le pase lo mismo y no pueda volver a salir? ¿Piensa volver?

Sí, voy a volver porque como defensora de derechos humanos tengo la esperanza que prevalezca la justicia en nuestro pueblo. Tengo miedo, pero esto no me puede detener. Mi responsabilidad es con el pueblo.