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Desde tempranas horas de este lunes, decenas de oficiales y antimotines armados llegaron en patrullas y se apostaron cerca del portón principal de la UCA y a lo largo de la calle, entre los semáforos de Enel-Central y la rotonda Rubén Darío.

El operativo policial se realizó aunque no estuviera convocada ninguna manifestación en el sitio y tampoco había estudiantes dentro del recinto, puesto que las clases presenciales aún no se han reanudado desde el inicio de la crisis sociopolítica, hace seis meses.

En este mismo lugar se realizó un plantón estudiantil el pasado lunes, 1 de octubre, para protestar en contra de las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) y exigir respeto a la autonomía. 

El grupo de unos veinte jóvenes estuvo rodeado por antimotines durante toda esa manifestación y luego de que esta terminara, encapuchados persiguieron y detuvieron al estudiante Álvaro Briceño, quien presuntamente fue liberado 18 días después de haber permanecido en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), llamada también El Chipote. 

Acoso a manifestantes

En un informe emitido el jueves pasado, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CDIH) mostró su “preocupación por la persistencia del uso de la detención como forma de evitar la protesta social, así como la criminalización de personas que participaron en las diversas formas de manifestación pacífica contra el Gobierno de Nicaragua desde abril”.

Llamó la atención de los traseúntes el fuerte dispositivo policíal Óscar Sánchez\END.

En su reporte más reciente, la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH) denunció que en Nicaragua existe “acoso policial o de organismos de seguridad en conjunto con grupos civiles armados y de choque, motivados por un fanatismo partidario fuera del marco de la ley (hacia) la población nicaragüense en general”.