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Familiares del joven Juan Kirkland, secuestrado la mañana de este martes y encontrado horas después en un hospital de Managua, podrían estar bajo amenazas, porque no han dado más información sobre el paradero y las condiciones del muchacho, comentó Pablo Cuevas, abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH).

La CPDH ha detectado que las autoridades amenazan o intimidan a las familias antes de liberar a los detenidos, por lo que muchos no denuncian y no se descartan que lo mismo ocurra en el caso de los Kirklan, dijo Cuevas.

La CPDH recibió la primera denuncia, de la madre de Juan, cuando identificó a este en un video de seguridad que captó el momento en que lo secuestran encapuchados.

“Hemos perdido comunicación con la señora. Lo que pasa con las personas es que los sacan, pero los amenazan y después no quieren hablar con (los) organismos”, declaró el abogado.

Además, después de la llamada telefónica que la madre del joven recibió con la información de su hijo, se ha perdido toda comunicación para dar el seguimiento a este caso.

Durante esa llamada, la mujer fue informada de que su hijo se encontraba en el hospital Manolo Morales por heridas de un presunto asalto y que había estado en la delegación policial del Distrito V antes de ser trasladado a ese lugar.

Sin rastros

De acuerdo con la CPDH, hasta la tarde de este miércoles se desconocía el estado de Juan Kirkland, cuyo caso se volvió mediático al ser captado por las cámaras de seguridad de un establecimiento frente al lugar donde fue secuestrado, en el barrio Riguero de Managua.

Según el relato de su madre Glenda Kirkland, el joven salió hacia su trabajo a las 6:30 a.m. del martes y fue interceptado unos diez minutos después por un encapuchado armado que se trasladaba en una camioneta conducida por otra persona.

Posteriormente, la mujer identificó al muchacho a través del video e interpuso la denuncia ante la CPDH y este organismo tipificó el caso como secuestro.