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Monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, denunció la mañana de este jueves ser víctima de una campaña de desprestigio y acoso, además, de ser amenazado por la redes sociales y asediado por motorizados.

“Denuncio que soy víctima de una campaña de represión, desprestigio y acoso que consta no solo de audios manipulados, sino también de cientos de mensajes a mi WhatsApp con insultos y amenazas, además de motorizados rodeando mi vivienda. Seguiré firme con mi ministerio episcopal”, escribió Báez en su cuenta de Twitter.

El religioso aseguró que tiene pruebas que demuestran que él no es responsable de todas las acusaciones que es víctima y agradece a los nicaragüenses que le han mostrado su apoyo.

“Agradezco la multitud de muestras de cercanía y cariño que he recibido. No soy responsable de ningún delito, ni conspiración y le aseguro al pueblo de Dios que continuaré en Nicaragua con el ministerio que la iglesia me ha confiado. Gracias por sus oraciones”, expresó el religioso.

Monseñor Báez es señalado de ser “terrorista, golpista y asesino” por parte del Gobierno de Nicaragua y sus simpatizantes.

Turba agrede a monseñor Álvarez

Un grupo de personas que dicen integrar la comunidad de base San Pablo Apóstol, de una iglesia en Managua, dieron a conocer en una conferencia de prensa una grabación de una supuesta conversación de Báez con líderes campesinos, donde habla de seguir presionando al Gobierno para volver al diálogo y habría dicho que los obispos son los creadores de la Alianza Cívica.

Monseñor Báez junto al cardenal Leopoldo Brenes Tras los señalamientos contra Monseñor Báez, la iglesia católica de Nicaragua y La conferencia Episcopal han mostrado su total respaldo al obispo auxiliar de Managua.

Obispos piden buena voluntad

Según organismos de derechos humanos, los ataques contra el religioso son una práctica gubernamental de condena mediática que tiene el propósito de exiliarlo o judicializarlo.

El obispo auxiliar de Managua, quien tiene medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH, anteriormente ya había recibido amenazas, durante una visita que realizaron los obispos de la Conferencia Episcopal a Carazo, cuando se realizaba la denominada “operación limpieza”. Ese día varios sacerdotes fueron agredidos por simpatizantes del Gobierno, incluido monseñor Báez.