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Tras finalizar su primera visita a Nicaragua, la presidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Margarette May Macaulay, señaló que el objetivo final de la misión que se encuentra en Nicaragua es que este “vuelva a ser un país pacífico, un país donde la justicia reine y se respeten los derechos de los nicaragüenses”.

Macaulay, quien brindó este viernes una conferencia de prensa, se reunió en los últimos tres días con grupos de la sociedad civil, víctimas y familiares de víctimas, organizaciones nacionales de derechos humanos, defensores de grupos afrodescendientes y del Caribe y miembros de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

Margarette May Macaulay, presidenta de la CIDH.

“Había un gran sentimiento de dolor, de miedo, de tristeza y desesperación. Y aun así, también había esperanza”, comentó Macaulay sobre sus impresiones tras los encuentros. “También sentí el sentimiento de gran valentía, vivían el día a día, algunos de ellos que tienen hijos o parejas encarcelados, esperan la oportunidad de poder visitarlos y han reunido la fuerza y el valor para enfrentar esa situación y lo hacen con estoicismo”, relató. 

Asimismo, la máxima representante de la CIDH se reunió con miembros del cuerpo diplomático en el país y organizaciones internacionales con presencia en Nicaragua. Ayer por la noche también estaba prevista una reunión con la Conferencia Episcopal.

Aunque la presidencia de la CIDH envió una solicitud al Gobierno para colocar en agenda una reunión con autoridades y empleados públicos, esta no tuvo respuesta. 

“Quiero dejar claro que, como presidenta de la CIDH, y también la comisión entera, estamos abiertos en cualquier momento a tener un diálogo con el Gobierno de Nicaragua”, resaltó Macaulay.

La funcionaria, quien también es relatora para los derechos de la mujer y de los afrodescendientes, agregó que la CIDH no tiene ninguna “mala intención” con el Gobierno ni con ninguna fracción, “excepto por aquellos que actúan ilegalmente”. 

Consultada sobre la situación actual de graves violaciones a los derechos humanos, Macaulay enfatizó en que “es importante que el Estado de derecho sea respetado, que el debido proceso sea respetado, que los derechos de las personas en custodia del Estado sean respetados”. 

Primera impresión

Macaulay compartió que cuando vio por primera vez en las noticias lo que ocurría en Nicaragua, se sintió “impactada”. 

La presidencia de la CIDH envió una solicitud al Gobierno para colocar en agenda una reunión con autoridades

“Fue increíble ver los números de fallecidos que fueron incrementando, vimos la gente siendo herida y detenidos sin ninguna garantía y estar siendo juzgados bajo un delito que antes no existía”, contó, para luego admitir que por algún tiempo se sintió “desalentada”. 

“Era un claro caso de crisis que se estaba saliendo de las manos”, sostuvo Macaulay, quien insistió en que “la represión está incrementando”.

“Debemos trabajar juntos para que Nicaragua regrese a ser un país democrático, pacífico y justo”, concluyó.