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Durante un amplio discurso ante empresarios afiliados a la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), la embajadora saliente de los Estados Unidos en Nicaragua, advirtió esta mañana de los riesgos de invertir en el país.

“Los inversionistas deben estar conscientes de los riesgos físicos, financieros y de reputación empresarial de hacer negocios en Nicaragua y deben tener mucho cuidado. Con nicaragüenses enfrentando sanciones, los inversionistas también deberán ejercer mucha diligencia para evitar participar en transacciones comerciales o financieras prohibidas”, consideró Dogu.

La embajadora saliente, quien será sustituida por el nuevo embajador Kevin Sullivan, detalló que lamentablemente ha tenido que hablar de estos riesgos de invertir en Nicaragua, tanto a actuales como a potenciales inversionistas que se han acercado a pedir consejo a la embajada estadounidense.

“Nuestra respuesta es que Nicaragua carece de las instituciones democráticas necesarias para un crecimiento económico sostenible; instituciones públicas muy débiles. Las deficiencias en el estado de derecho y la administración de justicia, y el extenso control del Ejecutivo han exacerbado significativamente los desafíos existentes para aquellos que actualmente hacen negocios en Nicaragua”, manifestó Dogu.

La diplomática reflexionó que en la economía global de hoy, las empresas no pueden permitirse asumir riesgos de reputación.

“Ya he visto campañas en los Estados Unidos preguntando a las empresas por qué están comprando productos de Nicaragua. Estas campañas son similares a las campañas de los “diamantes de sangre” que provienen de África. Las empresas pueden comprar los mismos textiles, café o carne de otros países que no ponen en riesgo su reputación. Este problema de la reputación no cambiará mientras el actual gobierno permanezca en el poder”, afirmó Dogu.

La funcionaria estadounidense considera que la decisión del gobierno de etiquetar a manifestantes como “terroristas, asesinos y golpistas”, causará a las empresas y empresarios muchos problemas.

Laura Dogu, embajadora saliente de los Estados Unidos en Nicaragua. Archivo/ END

“La mayoría de las pólizas de seguro tienen una exclusión de terrorismo, lo que aumenta dramáticamente el costo de hacer negocios en Nicaragua. Los viajeros nicaragüenses estarán sujetos a un escrutinio adicional para identificar a terroristas y asesinos”, expresó Dogu.

Además la embajadora asegura que “cualquier persona que haya vivido aquí los últimos seis meses sabe que no hay grupos terroristas no estatales en Nicaragua, pero las personas fuera de la región que no siguen la situación con cuidado tomarán estas palabras en serio”, lamentó.

Dogu también dijo que las alertas de viaje que comparten con el público no cambiarán pronto porque “la amenaza de que los turistas o viajeros puedan ser acusados de terrorismo o financiamiento del terrorismo es demasiado grande”.

“Cuando se enfrentó con indicadores preocupantes de una economía debilitada, el régimen del presidente Ortega optó por ocultar la información. Cuando pudo haber negociado una solución política a la crisis, el presidente Ortega optó por señalar al sector privado de terroristas económicos, sin ningún rol en el futuro de Nicaragua”, lamentó Dogu.

En su discurso de su último día como embajadora, Laura Dogu dijo que Nicaragua también está poniendo en riesgo su acceso a financiamientos multilaterales.

Además agregó que “el régimen está actuando como si pudiera reemplazar al sector privado con empresas estatales. Un país con la historia de Nicaragua sabe que ese camino conduce al desastre”, advirtió.

Riesgo de acceder a financiamiento multilateral

En su discurso de su último día como embajadora, Dogu dijo que Nicaragua también está poniendo en riesgo su acceso a financiamientos multilaterales.

“Los Estados Unidos y otros socios regionales están, con toda razón, preocupados por la corrupción del régimen del presidente Ortega, el desprecio por la transparencia fiscal y el posible uso indebido de los préstamos”, expresó Dogu.

La embajadora agregó que “ninguna institución internacional quiere ver que su dinero financie la violencia y la represión. Muchos préstamos ya han sido suspendidos o reducidos. Sin una solución política a la crisis, Nicaragua podría estar renunciando a todo futuro financiamiento multilateral por un tiempo indefinido, lo cual traerá duras consecuencias”.

Detalló que en el 2017, las instituciones multilaterales financiaron el 24 por ciento del presupuesto del gobierno de Nicaragua y proporcionaron el 60 por ciento de toda la ayuda externa destinada a beneficiarios no gubernamentales, un monto que totalizó US$770 millones.

“Se podría argumentar que en el pasado, Estados Unidos también fue parte del problema. Esta vez es diferente para todos nosotros. La Casa Blanca ha dicho que “Estados Unidos está con el pueblo de Nicaragua, incluido los miembros del partido sandinista que están pidiendo reformas democráticas y el fin de la violencia”, declaró Dogu en su discurso.