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La Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh) se sumó este jueves a otros organismos internacionales y nacionales que condenan la golpiza de que fueron víctimas 16 mujeres protestantes que están prisioneras en el penal La Esperanza.

La Oacnudh exhortó al Gobierno nicaragüense a permitir el ingreso de organismos de derechos humanos, para verificar el estado de salud de las privadas de libertad.

“Frente a las graves denuncias de agresiones contra las mujeres detenidas en la cárcel La Esperanza, Oacnudh urge al Estado de Nicaragua realizar investigaciones exhaustivas y permitir a CIDH-Meseni y a defensores de derechos humanos nacionales, la verificación de su estado de salud”, publicó en su cuenta oficial de twitter la Oacnudh.

En un segundo tuit, el organismo demandó a la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos tomar acciones inmediatas sobre la denuncia.

“La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos en sus funciones de Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura debe verificar de inmediato esas denuncias e implementar las medidas oportunas”, dice el tuit.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), a través de sus cuentas oficiales en redes sociales, también condenó las agresiones al grupo de mujeres.

“La CIDH recibió testimonios sobre serias agresiones a varias detenidas en La Esperanza. La CIDH condena los hechos denunciados y lamenta que las autoridades estatales de Nicaragua no le permitan ingresar al penal para conocer el estado de salud de las detenidas”, denunció el organismo a través de su cuenta oficial de Twitter.

La primer denuncia

El martes pasado, familiares de las 16 mujeres agredidas denunciaron ante la Comisión Permanente de Derechos Humanos que la golpiza ocurrió el viernes 26 de octubre en represalia porque las detenidas se opusieron a que la líder de los comerciantes, Irlanda Jerez, fuera sacada de su celda para trasladarla a la cárcel “La Modelo”, que es exclusiva para hombres.

El esposo de Jerez, Daniel Esquivel contó que, al menos, 25 hombres encapuchados y vestidos de negro ingresaron al área donde permanecen las reclusas y procedieron a golpearlas.

Producto de la agresión, las mujeres resultaron con lesiones en los labios, golpes en las costillas, brazos y la espalda.

Ese mismo día en horas de la tarde, Ana María Tollo, representante del Mecanismo Especial de Seguimiento para Nicaragua (Meseni), adscrito a la CIDH, intentó ingresar al penal, pero le fue negado el acceso.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) cuestionó que las autoridades del Sistema Penitenciario negasen el ingreso al Meseni para verificar las condiciones de salud de las privadas de libertad, y demandó que a lo inmediato se dé la autorización para su ingreso.