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En el Día de los Difuntos, familiares y amigos de manifestantes muertos durante las protestas cívicas antigubernamentales coincidirán en los cementerios, aunque algunos deudos admiten que van con frecuencia a poner flores a las tumbas.

“Hemos ido mes a mes a visitarlo y enflorarlo, para ponerlo bonito; llegan sus amistades y los que bailaron folclor con él, y aunque mañana (hoy viernes) no cumpla el (quinto) mes, nosotros vamos a estar allá en el cementerio con él”, dice Susana López Gutiérrez, madre del joven universitario Gerald Vásquez López.

Gerald falleció el pasado 14 de julio durante el ataque de policías y parapolicías contra la iglesia Divina Misericordia, en Managua, donde se habían refugiado estudiantes de la UNAN y otros civiles.

Susana relata que el día que murió Gerald fue el más largo de su vida y sin saber lo que sufrirían, le preguntó al padre del joven: “¿Qué harías vos si Dios te quitara lo que más querés?”. El papá vive ahora en el exilio, por la persecución que sufrió tras la muerte del hijo.

Esa es una de las cosas que le digo a Dios: “Si vos lo decidiste así, porque era para que murieran todos allí (en la iglesia) y solo mi hijo y otro joven... la familia estuvo allí buscando cómo sacarlo, pero no se pudo porque todo estaba rodeado por policías y civiles armados encapuchados”, comenta la madre mientras las lágrimas mojan sus mejillas.

“Todavía no lo hemos superado la familia completa. Fue tan duro recibir esta noticia; Gerald era un chavalo que toda su vida se dedicó a estudiar y bailar con sus amigos. Es duro, le digo, superar la muerte de Gerald”, expresa Susana. 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) registra la muerte de 322 personas desde abril, cuando iniciaron las protestas ciudadanas contra el Gobierno.

Conversación en la tumba 

Lissette Dávila sucumbió emocionalmente cuando recibió la noticia de que su hijo de 15 años, Álvaro Conrado, había sido herido. Era el tercer día de protestas contra el Gobierno, 20 de abril.La familia de Matt Romero, en la tumba del joven muerto en la marcha por los presos de las protestas. Bismarck Picado\END

“Se nos está haciendo extremadamente difícil aceptar la pérdida de nuestro hijo, aún me parece mentira”, expresa Lissette.

Este viernes, Día de los Difuntos, los padres de Álvaro Conrado se reunirán para rezar el Santo Rosario y luego visitarán su tumba, donde su mamá suele hablarle.

“Yo sé que me escucha, todos los días le doy los buenos días y las buenas noches a mi ángel, para mí él siempre estará vivo, lo amo desde lo más profundo de mi corazón y tengo fe en Dios que llegará la justicia pronto”, confiesa Lissette.

La familia de Matt Andrés Romero, adolescente de 16 años, muerto el pasado 23 de septiembre por disparos de parapolicías mientras iba en una marcha de protesta, le llevarán este viernes flores y fotografías a la tumba, en el cementerio Milagro de Dios.

“Una cosa muy importante para nosotros, como familia es recordarlo como un niño alegre, inteligente, deportista, siempre dispuesto a colaborar en la casa, principalmente conmigo, ya que él decía que yo era su otra mamá”, dice su tía, quien prefirió omitir su nombre.

Ismael Reyes Romero, papá de Matt, llegó este jueves al cementerio para adornar la tumba de su hijo, la que será visitada este viernes por amigos y familiares.

Todos afectados 

Sobrellevar la pérdida de un familiar o un amigo cercano es uno de los grandes retos de los seres humanos, porque causa muchos sentimientos a la vez, explica la sicóloga clínica Verónica Reyes.

El estado emocional de la familia suele trastocarse y causa “tristeza, llanto incontrolable, depresión, falta de sueño, insomnio, falta de apetito; pueden bajar de peso por no comer bien”, dice Reyes.

“Nosotros vamos a estar allá en el cementerio con él”, dice Susana López Gutiérrez, madre del joven universitario Gerald Vásquez López. Bismarck Picado\END

María José Rodríguez, abogada del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), recuerda que al momento de recibir la denuncia de los familiares de Gerald Vásquez, notó en ellos muchas emociones y sentimientos encontrados.

A la mamá de Gerald Vásquez, la sicóloga que la atiende le ha dicho que aprender a sobrellevar el duelo es un proceso que toda la familia va a pasar, pero “a largo plazo”.

La tía de Matt Andrés Romero asegura que como cristianos se han refugiado en el Señor, en busca de fortaleza, porque fue un golpe “demasiado fuerte para la familia”.

“En el caso de su abuelita, le afectó grandemente su salud general; al (primer) momento, las reacciones fueron de dolor, rabia, impotencia y muchos sentimientos de frustración. Sin embargo, encontramos consuelo en Dios y se lo entregamos todo a él”, relata la tía de Matt.

Sueños perdidos 

“Me duele respirar”, fue la última frase que pronunció Álvaro Conrado ya herido y desvaneciéndose el 20 de abril. La expresión todavía resuena en la cabeza de su mamá.

“Hablar sirve para desahogarse, pero no para sobrellevar, y menos aún para olvidar la terrible realidad. Todos los días lo recordamos de la manera tan bella que era él, un adolescente tierno, bondadoso, sencillo, inteligente y con un gran futuro por delante”, expresa Lissette Dávila, quien se ha unido a otras familias por el mismo dolor.

El joven, estudiante del décimo grado en el Colegio Loyola, llevaba agua a los protestantes que estaban en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), cuando recibió un balazo en el cuello. Testigos afirman que un francotirador le disparó.

La madre de Álvaro Conrado recuerda que al conocer la noticia, ella se encontraba en su casa y sus primeras reacciones fueron de enojo, tristeza y frustración.

“Frustración de querer hacer tantas cosas y no poder. Considero que mi hijo no les estaba haciendo ningún daño para que me lo asesinaran. Alvarito Conrado, ¡Presente siempre, presente! Prohibido olvidar”, manifiesta la madre.