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Conmovedoras escenas se pudieron apreciar este Día de los Difuntos en los departamentos del país, cuando los familiares de los muertos en las protestas llegaron a visitar sus tumbas.

Socorro Morales lloró al ver la tumba de su hijo Orlando Francisco Pérez Corrales, quien fue asesinado el pasado 20 de abril en Estelí, a través de una videollamada realizada desde el exilio.

Socorro Morales tuvo que huir hacia Estados Unidos ante las amenazas recibidas de parte de quienes supuestamente asesinaron a su hijo y este 2 de noviembre no pudo ser parte del homenaje dedicado a su “ángel”, a como ella le llama, al observar cómo sus familiares colocaban ofrendas florales sobre la tumba. 

Ante las escenas, Socorro no pudo evitar las lágrimas y expresó que el dolor que invade su cuerpo y alma no se lo desea a nadie. 

De igual forma, indicó tener esperanza de que la situación en Nicaragua cambie algún día y que la muerte de su hijo no quede en la impunidad.

Por su parte, los padres del joven Franco Valdivia Machado, quien también falleció en las protestas de Estelí, llegaron a su tumba para llevarle serenata con su música favorita. 

Juan Santiago Valdivia, padre del fallecido, recuerda a su hijo como su amigo y compañero de trabajo, pues al igual que su padre, Franco era árbitro de softbol y la mayor parte del tiempo en que ejercía esa labor solían estar juntos.

“Es la primera vez que estoy solo un 2 de noviembre, Franco era el único hijo varón que teníamos con mi esposa Francisca Machado. Precisamente cada fecha que cumple meses de fallecido Franco, ella se pone mal de salud”, expresó Valdivia.

La hija de Franco Valdivia también fue llevada al cementerio, donde la menor de 4 años lloraba la ausencia de su padre. 

Flores en adoquines

Pequeños monumentos construidos a base de adoquines en la esquina El Alacrán, en el barrio Sutiaba, en León, donde murieron tres jóvenes por disparos de policías y parapolicías encapuchados durante las protestas, lucieron ayer adornados con arreglos florales por el Día de los Difuntos. 

Las muertes de Junior Alexander Núñez Rojas, de 22 años, Alex Enrique Machado Vásquez, de 24 y Danny Ezequiel López Morales, de 21 años, se registraron el 5 de julio durante el denominado plan limpieza, impulsado por el Gobierno. 

“A mi hijo (Alex Enrique Machado Vásquez) lo mató la Policía en la calle El Alacrán, lo recuerdo con dolor, es un tuco de tu alma que se te llevan, de la noche a la mañana cambió mi vida”, expresó Luisa Emilia Sánchez. 

Sánchez, de 42 años, acudió a enflorar el sencillo monumento construido de adoquines cerca de su propiedad, donde fue asesinado su hijo. También fue a enflorar la tumba donde fue enterrado, en el cementerio San Juan Bautista, de Sutiaba. 

A escasos 20 metros de donde fue sepultado Alex Enrique, también se encuentra enterrado Mario Antonio Martínez Peralta, de 18 años, muerto de 18 balazos por policías y parapolicías el 6 de julio en el reparto La Pintora, al noreste de la localidad.

En el cementerio Guadalupe se encontraban familiares, religiosos y amigos del monaguillo de la catedral, Sandor Manuel Pineda Dolmus, de 15 años (q.e.p.d), asesinado por policías y parapolicías el 14 de junio en el barrio San Juan, cuando se encontraba en las afueras de su propiedad, apoyando a sus vecinos en la construcción de una barricada.

En León hubo más de 15 muertos por armas de fuego durante las protestas contra el Gobierno.