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Nahúm Zúniga, de 38 años, originario de la comunidad rural de Rancho Pando, en el municipio de Villanueva, se dedica a producir granos básicos y creció pensando que las labores domésticas son para las mujeres. Él es tesorero de un Comité de Agua Potable en la comarca.

Zúñiga y 19 compañeros más de las comarcas La Consulta, Santa Anita, Las Pilas, Laureles#2, San Ramón, Mina de Agua, Los Genízaros y Rincón García, todas de Villanueva, participaron en una capacitación que promueve y genera la reflexión personal y colectiva para cambiar hábitos de comportamiento en los hombres de la zona rural.

El trabajo de campo que ejecutó la Asociación para el Desarrollo Eco-Sostenible (Adees), financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aecid), trastocó mandatos sociales históricos e invalidó viejas creencias que lesionan los derechos humanos de mujeres y hombres, en las que predomina la desigualdad de género.

En las caravanas viajan muchos niños pequeños.

Orlin Meza Varela, facilitador de procesos de la veintena de hombres, indicó que el objetivo es contribuir a la eliminación de las brechas de género en la gestión comunitaria del agua y reducir las relaciones desiguales de poder que como hombres les otorgan privilegios y cercenan los derechos de las mujeres.

“Yo no creía en esto de las relaciones desiguales entre hombres y mujeres. Yo creía que los hombres mandábamos. Los encuentros de capacitación me hicieron reflexionar que en el hogar tenemos obligaciones y que la distribución de las tareas acercan a la familia”, dijo convencido Kevin Maldonado Martínez, de 21 años, originario de la comarca Las Pilas, Villanueva. 

Hombres rechazan hacer labores del hogar

Durante la jornada de trabajo con los participantes, en su mayoría jóvenes que están ligados a los Comités de Agua, reconocieron que no les gusta lavar ropa, trasladar el agua desde la llave hasta la olla y tampoco tienen idea del gasto del agua en el hogar, actitudes que se pudieron revisar de manera lúdica y desde la cotidianidad de cada hombre pero, sobre todo, desde un enfoque de derechos.

Por una razón de cultura machista, muchos hombres consideran que las labores del hogar son solo tarea de las mujeres. Archivo/ END

Meza Varela sostiene que bajo la estrategia de acción sobre el derecho humano al agua y saneamiento que desarrollan la Iniciativa Paragua, coordinado por la Organización Ongawa, se identificó la necesidad de implementar un plan piloto para la educación de los hombres de esas 10 comunidades y el barrio San Antonio, ubicado al extremo sur de la ciudad de Somotillo.

Adees ejecutó el proyecto a un costo de US$21,000.00, con lo que se implementaron cuatro acciones generales, de las que se han construido herramientas que pueden ser de utilidad para abordar el tema del derecho humano al agua y las masculinidades en réplicas, desde un enfoque de género en los CAPS.

Los hombres en los CAPS han adoptado una postura profeminista, consecuente con los derechos de las mujeres.