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El mercado Oriental, considerado el más grande de Centroamérica y situado en el corazón de Managua, genera miles de empleos, mueve millones de dólares y es un pulso de la economía de Nicaragua que, según estos comerciantes, va a paso lento y se evidencia en una reducción de la oferta para la temporada navideña.

Dueños de tiendas dicen que este año optaron por no importar mercaderías para Navidad y decidieron solo vender lo que tienen en inventarios desde inicios de año, porque temen quedar con más deudas que ganancias debido a la crisis del país.

“La situación está crítica. ¿Para qué vamos a comprar e invertir? ¿Para que nos quede todo? Mejor sacamos lo que tenemos desde el año pasado y hacemos con eso nuestras ganancias; no digo que no se puede invertir, pero hay que sacar la existencia de lo que tenemos, porque no hay muchas personas que andan comprando, hay mucho desempleo y el que está empleado, su dinero se le está haciendo corto”, comenta Nubia Barberena, mientras sacudía un Árbol de Navidad.

La comerciante agrega que quienes están visitando el mercado Oriental, prefiere comprar comida.

“Yo vendo mis productos al precio que estaba antes de la crisis, porque si lo vendo al precio que es, no lo muevo. Ahora estamos realizando (precios de promoción) para poder tener algo de dinero y que no queden estancados”, explica.

Menos mercadería

Antes del 18 de abril, cuando iniciaron las protestas ciudadanas contra el Gobierno, en un día normal de trabajo el mercado Oriental podía ser visitado por unas 50,000 personas, estiman comerciantes mayoristas. Hoy, la realidad es otra, lo visitantes son menos.

En la zona de Ciudad Jardín, donde predominan las tiendas de ropa y calzado, los comerciantes salen a la calle a buscar compradores. En otra época, era casi imposible transitar por ese lugar durante los dos últimos meses del año. José Miguel Chavarría, vendedor de ropa y accesorios, dice que las ventas han mejorado un poco, pero menos que antes de abril.

“Por la misma situación, los clientes ya no vienen, tienen temor, las ventas están medio estables, pero no como las del año pasado, porque para esta fecha las ventas estaban súper mejor, se miraba más movimiento. Aquí siempre se vende toda la mercadería, pero este año vamos a esperar a ver si la gente viene, porque no se puede invertir tanto si se puede quedar estancado el producto”, comenta Chavarría.

Los comerciantes esperan que las ventas mejoren en lo que resta del año.

“Parte de la mercadería es la que tenemos desde inicio de año, solo algunos estilos nuevos metimos, pero muy poco, porque no queremos invertir y que se quede todo el producto. La gente ha venido a buscar, pero no como el año pasado que se miraba el movimiento desde estas fechas; ahora es muy poco, pero esperamos que mejore. Tenemos mercadería guardada y esa es la que queremos sacar”, indica Zaida Rizo, quien también tiene una venta de ropa.

Tiendas cerradas

En el sector de Ropa Usame, donde el comercio ha crecido mucho en los últimos años con tiendas modernas de varios pisos, se puede observar una calle completa con establecimientos cerrados, con letreros de “En venta” o “Se alquila”.

“Las ventas aquí en el mercado están bajas, la mayoría de los comerciantes prefieren cerrar e irse a buscar vida a otro lado. Los que son dueños de los locales, los tienen en renta o en venta, y los que alquilaban, prefirieron irse antes que seguir pagando tantos reales si no tienen ganancias”, dice Pedro Reyes, propietario de una tienda de productos para el hogar.

El comerciante cuenta que la actividad en el mercado ha bajado considerablemente porque muchos compradores se ausentaron y eso ha impactado directamente a los propietarios de tramos y a los trabajadores por cuenta propia.

Muchos comerciantes del mercado Oriental decidieron reducir las importaciones para esta temporada, por la crisis económica.

“En nombre de Dios, que se venda lo que tenemos; la gente solo anda cotizando para ver si puede poner aunque sea un adornito o un árbol pequeño, porque se sabe que la crisis ha afectado a todo mundo. La gente prefiere pagar deudas y comprar comida, que darse esos lujos de comprar cosas para el hogar”, afirma Reyes.

Guillermo Delgado, quien vende adornos con flores artificiales, considera que “la crisis ha afectado mucho desde que empezó, a la mayoría nos ha ido mal, pero tenemos que seguir en pie de lucha; no voy a dejar mi tramo que me ha costado levantar hace 27 años, si no luchamos para salir adelante, otros pueden venir y quererse adueñar”.

La prioridad es la comida

“La gente, en estos momentos, está priorizando comprar comida. La ropa no es prioridad y si comprás algo, pues, buscás una que no sea tan cara, por lo menos para los niños que son los que más se alegran cuando estrenan algo en diciembre”, dijo María Aguilar mientras compraba verduras en el Oriental.

Vendedores de granos básicos, frutas y verduras, afirman que las ventas de sus productos han mejorado un poco, pero no obtienen ganancias como las que recibían en años anteriores en esta temporada.

“Tengo fe en Dios y espero que todo esto mejore, que ya se termine todo este problema que está afectando a los más pobres, porque los ricos están bien en sus casas o fuera del país, pero uno que trabaja en el mercado y que espera que los demás nicaragüenses vengan a comprar y hacernos el día, somos los que estamos sufriendo, porque ya no vienen (los compradores); a veces nos quedamos con la mercadería aunque la demos más barata de lo normal”, comentó Mayra Méndez, mientras ofrecía aguacates a una posible compradora.

Muchos comerciantes del mercado Oriental decidieron reducir las importaciones para esta temporada, por la crisis económica. Orlando Valenzuela/ END

Desde abril, cuando iniciaron las protestas en todo el país, los comerciantes tuvieron temor de sufrir saqueos, como ocurrió en otros establecimientos comerciales en varios departamentos.

Muchos comerciantes del Oriental sacaron parte de la mercadería fuera del mercado, para evitar pérdidas y redujeron las importaciones, lo que se combinó con una fuerte caída de las ventas.