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Nuevas construcciones de viviendas, aserraderos y más áreas de pasto y cultivos han sido descubiertas dentro de la Reserva Biológica Indio Maíz, una de las más importantes selvas del país y de los pocos vestigios del bosque tropical húmedo que quedan en América.

Los hallazgos fueron develados por el Batallón Cívico Indio Maíz, un grupo de expertos de la organización Fundación del Río y ciudadanos que realizaron monitoreos dentro de la reserva, en el mes de septiembre.

En cada patrullaje se ha encontrado madera aserrada, principalmente de la preciosa, como cedro real o almendro.

Gabriel Jaime Rodríguez, coordinador del batallón, aseguró que en el último monitoreo que realizaron dentro de Indio Maíz, los miembros de esta organización encontraron que los colonos continúan avanzando más hacia el sur de la reserva, desde el municipio de El Castillo.

Los sectores de invasión dentro de la reserva son Nueva Jerusalén, Samaria, La Danta, Cristo Rey, Sinaí, San José de las Brisas y la Mariposa.

“Se encontraron cabañas, aserraderos, pasto y cultivos”, afirmó Rodríguez. En total han hecho cuatro inspecciones, la primera fue en diciembre de 2017, después en abril de este año, mayo y esta última de septiembre.

Mairena reveló que en cada uno de los patrullajes que realizaron encontraron entre 100 y 150 manzanas taladas, que son utilizadas para sembrar pasto y la agricultura.

Precisó que las cabañas son utilizadas para habitar, luego cortan madera para aserrarla y delimitar su pedazo de tierra.

“Quienes realizan esto son los colonos que llegan de los municipios aledaños como El Castillo, en Río San Juan. Hay algunos que se quedan a vivir en esos lugares, pero hay otros que se lucran y venden tierra a gente de distintos lugares sin documentos legales”, aseguró Rodríguez.

Alejandro Mairena también participó en el monitoreo. Indicó que el nuevo sector que avanza hacia el sur de la reserva está ubicado cerca del asentamiento llamado Nueva Jerusalén.

“La invasión se está ampliando al interior de la reserva”, afirmó. Algunas cabañas están deshabitadas, pero en otras observaron ropa, semillas de pasto, herbicidas, entre otros productos.

Sobre el borde del área de amortiguamiento de la reserva se encuentran las comunidades de Samaria, uno de los asentamientos más grandes, donde viven alrededor de 400 familias y Nueva Jerusalén, de 300 personas aproximadamente.

Según Mairena, desde estas comunidades está ocurriendo el avance hacia el interior de Indio Maíz.

Madera preciosa aserrada

Además de la construcción de casas o cabañas, otras de las actividades es la explotación de la madera. Según Mairena, descubrieron casas hechas totalmente de cedro real, otras construidas de laurel negro, una especie que solo se encuentra en esta zona de bosque. “Eso es ilegal”, dijo.

“En la zona de amortiguamiento de la reserva el proceso para derribar un árbol es difícil. Pero dentro de la reserva se derriban 20 manzanas de madera preciosa”, afirmó.

El monitoreo se realizó con el apoyo del gobierno territorial Rama Kriol, dueños del 70% de la reserva. El batallón tiene identificado una red de traficantes de tierras que venden propiedades de 35 a 380 dólares la manzana.

Nueva evidencia

Durante una nueva visita en octubre, el batallón descubrió que una hacienda que fue clausurada por las autoridades por hacer actividades agrícolas dentro de la reserva, está nuevamente activa.

Según la fundación, se construyeron nuevas chozas y hay evidencia de nuevos cortes de árboles.

También encontraron que los rótulos que colocó el gobierno territorial Rama Kriol para señalizar su territorio, fueron desmantelados para hacer un puente que conduce al corazón de Indio Maíz.