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Familiares de los estudiantes que fueron encontrados culpables de varios delitos por haberse atrincherado como protesta en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), denunciaron el maltrato que los jóvenes reciben en prisión de parte de los carceleros.

Tras sobrevivir al ataque de antimotines y las fuerzas parapoliciales contra la UNAN y la iglesia Divina Misericordia, la Fiscalía pide 20 años de prisión para los universitarios, pese a que los defensores aseguran que en el juicio no se demostró la culpabilidad de los mismos. 

“No hubo evidencia fotográfica ni de video, los únicos testigos fueron policías, se les tildó de haber efectuado robos pero no hay denuncia, los únicos testigos fueron los policías y las armas que presentaron eran supuestas armas hechizas que eran tubos y un arma sin cargador que no contaba con aguja percutora”, comentó Verónica Nieto, abogada defensora de la Comisión Permanente de Derechos Humanos que lleva el caso.

La abogada indicó que incluso se les ubica en los escenarios de la UNAN y la iglesia de La Divina Misericordia, pero durante el proceso prácticamente sólo se les menciona en la iglesia.

Maltratos

Junto a la abogada defensora, los familiares de los detenidos señalaron los maltratos sufridos. 

Silvia Elena Paz Alemán, tía de Martín Josué Jarquín, señalo que están preocupadas, ya que tanto su sobrino como sus compañeros en el proceso judicial, están afectados por la comida que les proporcionan en el penal, la cual llega en mal estado, en algunas ocasiones tiene hedor y al esculcar en la misma, se encuentran con fragmentos de vidrio y virutas metálicas. Por lo tanto, procuran alimentarse con la paquetería que se les envían.

Añadió que también el agua les hace daño y no les permiten ingresar agua purificada, por tanto deben tomar de ese líquido que les descompone el estómago y les provoca fuertes dolores de estómago.

Pedro Antonio Sánchez Schmitt, padre de Pedro Antonio Sánchez Aguilar, quien llevaba su cuarto años de ingeniería Industrial, comentó que es inhumano el trato también para los familiares que dan seguimiento de los casos en los juzgados.

Francisca Mendoza, madre de Jeffrey Isaac Jarquín, originario de Bluefields, indicó que su hijo llevaba su tercer año de Derecho y pero su vida terminó trucada por la represión gubernamental.

“Está ahí porque quiso ayudar a otros estudiantes, y les llevada medicamentos para los enfermos y los ayudaba. Por eso tienen meses en las celdas de máxima seguridad”, comentó la señora Mendoza.

También Leda Aráuz, madre de Bryan Alexander Palma Aráuz estudiante de contabilidad en el American College, señaló que estos muchachos tienen limitadas las visitas porque no son reos comunes.Familiares de los sobrevivientes de la iglesia Divina Misericordia.

“Les dicen terroristas y a nosotras nos dicen terroristas. Así nos han llamado y cuando nosotras comemos en el piso porque no hay sillas ni mesas, en un lugar junto a las letrinas que despiden mal olor. Es una discriminación total y encima estamos bajo asedio porque los guardias nos están rondando y prácticamente no hay oportunidad de hablar sin que estén sobre uno. De lo que si estoy clara es que ellos temen por su vida. Mi hijo tiene 18 años”, dijo la señora Aráuz.

“Mi hijo no es ningún delincuente. Ellos saben que están condenando a inocentes y la justicia divina va a venir por ellos. Todo se paga en esta vida”, comentó la madre de Bryan Palma.

Nieto señaló que en este caso se han violado los procesos legales y derechos humanos contra los detenidos que podrían cumplir una pena de hasta 20 años. La sentencia será leída en los próximos 12 días hábiles.