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Una creciente ola de asaltos en Rivas mantiene preocupados a los empresarios de las zonas turísticas de este departamento, pues además de sufrir el impacto de la falta de turistas extranjeros por la crisis sociopolítica, la delincuencia puede causar una mayor disminución en la llegada de visitantes.

Aunque la mayoría de negocios tiene activado un sistema de alarmas de seguridad, esto no es suficiente, pues los robos son incontables y eso ahuyenta al turista, manifestó José Ángel Granados, propietario del hostal Villa Jiquelite, ubicado en el municipio de Tola.

“El jueves pasado, asaltaron a un gringo (un extranjero) con su pareja y los amarraron (ocurrió) en un apartamento donde alquilaban, a 100 metros de donde nosotros, eso está afectando al turismo”, dijo Granados. 

Esta semana, el taxista Álvaro Villarreal murió al recibir varios impactos de bala, al ser interceptado por tres hombres en el barrio La Puebla, en Rivas. 

En septiembre, los pobladores en esta zona del país también denunciaron que los delincuentes andaban al acecho robando vehículos. En menos de un mes ya habían robado tres automóviles. 

“No sé qué garantía hay, aquí hay desconfianza en Rivas, hay cuatro asesinatos fuertes y los robos son incontables, muchos asaltos”, señaló el empresario turístico. 

Empresarios aliados 

Reyna Triguero, presidenta de la Cámara Nicaragüense de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa Turística (Cantur) en San Juan del Sur, manifestó que para hacer frente a la delincuencia y ante el poco apoyo policial, los empresarios formaron un grupo en WhatsApp para mantenerse informados ante cualquier situación anómala. 

“A través de WhatsApp, nosotros nos apoyamos unos con otros y tratamos de hacer acciones unidas para lograr medio apoyar al turista que ha sido dañado (víctima) para que no se pueda transmitir esta mala experiencia y nos termine de arruinar el negocio”,  señaló Triguero. 

Antes de la crisis, los propietarios de los negocios acompañaban al turista a la Policía Nacional para interponer su denuncia, pero en la actualidad entre todos tratan de proteger al visitante.   

“Turistas extranjeros no hay, y al turista nacional lo agreden en la calle cuando van por lugares más despoblados, aunque los asaltos los están haciendo en casas o en negocios. El turismo es bien delicado y una de las debilidades es la seguridad, si el lugar no es seguro, nadie va a venir y eso nos está preocupando”, agregó Triguero. 

Por su parte, Jorge Aguilar, propietario del hotel Gran Océano, en San Juan del Sur, confirmó que frente a los asaltos, los empresarios turísticos de la zona tienen como única misión cuidar al turista que llega a vacacionar. 

“En San Juan ha habido robos, pero es gente que viene de otro lado, el que delinque no es sanjuaneño, la ciudadanía en general cuida al turista y cuida a la persona que viene a disfrutar a San Juan, un sanjuaneño mira al turista y trata de que no le pase nada”, señaló Aguilar.

Por su parte, Eduardo Hollman, presidente de la Cámara Nacional de Turismo de Nicaragua (Canatur) en San Juan del Sur, reconoció que la delincuencia es un factor que “aleja a todo el mundo, no solo al turista, (y) es un problema para el ciudadano”, pero consideró que la situación no es tan alarmante. 

Los empresarios luchan con esfuerzo y sacrificio para mantener abierto sus negocios, y en algunos de los casos, hasta han hecho arreglos de pagos con sus colaboradores para pagar las liquidaciones.