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Luego que buscar a su hijo Juan Daniel Corea en tres delegaciones departamentales y no tener información de él, Yadira Corea estaba devastada y pidió fortaleza a Dios por ella y las otras madres que están sufriendo por sus hijos detenidos por protestar contra el gobierno. 

El joven originario de Nagarote recién había regresado de Costa Rica, a donde se había ido huyendo por el asedio y amenazas que recibía de parte de simpatizantes del gobierno porque participó en una de las marchas con un megáfono gritando consignas.

Pero por las malas condiciones y falta de trabajo en Costa Rica, decidió regresar a Chichigalpa, Chinandega, con tan mala suerte que días después de estar en Nicaragua, el 2 de noviembre, en un retén a las 5 de la mañana fue detenido por la Policía y enviado a la delegación local para después ser trasladado al municipio de Nagarote, León.

La madre interpuso denuncia en el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), donde solicitó apoyo legal, dados los malos tratos y humillaciones que sufrió en la delegación policial.

“Me fui a la delegación y cuando estaba preguntando por él, miro que en la tina de la patrulla viene él y lo bajan a golpes. Les reclamé por qué le pegaban”, recordó la mamá. 

Recibe ofensas

Aseguró que el funcionario público respondió con palabras ofensivas, amenazándola de que si seguía reclamando también la iban a meter presa y que mejor se fuera.

Incapaz de poder hacer algo, regresó a su casa y muy temprano regresó al día siguiente para dejarle comida, pero no se la agarraron y le dijeron que no sabían de él.

“Así me tuvieron varios días. Mi hijo ya va a cumplir ocho días de estar detenido y hoy (ayer viernes) fui a preguntar y dijeron que lo habían trasladado a Managua, a El Chipote, pero me salieron con que no está. Fui varias veces y lo único que sabían decir es que no podían dar información”, dijo la acongojada madre que decidió regresar a León, donde después de esperar, logró verificar que de ahí no lo habían movido.

La abogada del Cenidh, María José Rodríguez, señaló que la mamá es de escaso recursos, sufre hipertensión y estuvo muy mal por esta situación. 

“Están jugando con los familiares, la falta de información crea angustia a sus familiares. Aparte de eso ya transcurrieron las 48 horas establecidas para ser liberado, pero ya tiene una semana sin que haya una acusación en su contra”, explicó Rodríguez.

“La persecución no se ha terminado. Continúa el asedio y los familiares de detenidos reciben un trato humillante, se aprovechan del dolor y la incapacidad de hacer algo. Esto es una violación a los derechos humanos”, dijo Rodríguez.