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La crisis sociopolítica del país forzó a la diócesis de Matagalpa a reprogramar para el mes de febrero su Asamblea Diocesana, con el objetivo  de reflexionar con más tiempo las acciones del trabajo pastoral y evangelizador que se realizarán el próximo año, explicó monseñor Rolando Alvarez, obispo de Matagalpa, al concluir una pre-asamblea diocesana.

En años anteriores la Asamblea Diocesana se hacía para estas fechas, pero “no podemos trabajar como que nada ha pasado. No podemos trabajar desde una realidad que no es la que el pueblo está viviendo, por lo tanto debemos detenernos a reflexionar bien”, señaló Alvarez a los más de 200 laicos miembros de los Consejos Parroquiales de las 28 parroquias de diócesis matagalpinas que se reunieron en la Pre-Asamblea que concluyó el jueves.

El prelado explicó que laicos y sacerdotes, en diferentes reuniones previas, le compartieron la idea de tomar más tiempo para reflexionar sobre el trabajo a seguir y que por eso se decidió hacer en noviembre una pre-asamblea y  reprogramar para el próximo mes de febrero la Asamblea Diocesana, donde se define el trabajo que se realizará en el año.  

Tres pasos

La ruta a seguir en los próximos meses contempla tres pasos: ver, juzgar y actuar. En estos días se cumplirá el primer paso, que es ver, dijo Alvarez.

“En febrero se realizará la Asamblea Diocesana, que será dedicada propiamente a juzgar, tomando en cuenta en todo el proceso a qué Cristo se quiere predicar y qué iglesia se quiere proyectar, en este período se realizará un proceso de reflexión, para seguidamente llegar a la pascua y hacer la proyección pastoral”, explicó el obispo.

Alvarez adelantó, no obstante, que el próximo año se trabajará en función de cinco valores espirituales que son: discernir, acompañar, esperar, dignificar y profetizar.

“Vamos a pasar en discernimiento todo el año y la Iglesia en Matagalpa va a acompañar al pueblo de Dios en sus problemas, sufrimientos, dolor, angustia y necesidades”, sostuvo. 

Señaló que esperan cambios para el próximo año vinculados a la unidad en la Iglesia, la justicia, paz, caridad, respeto, solidaridad y dignidad., recalcando en la importancia de dignificar a la persona, a la familia, a la Iglesia, a las pastorales, a los sacerdotes y obispo.

Alvarez llamó “a profetizar la esperanza, la justicia, igualdad, solidaridad, misericordia, perdón, obediencia a los pastores, denuncia de los males y el anuncio del Evangelio sin miedo”.