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Valeska Rivera escuchó el motor de una motocicleta y al voltear el rostro, vio que dos hombres de ropa oscura y con los cascos puestos estaban en posición amenazante.

“Los motorizados iban bien vestidos, con chaqueta de cuero, una negra y la otra café”, ambos llevaban también botas negras, recordó la víctima.

“No nos paremos”, le dijo a su esposo y tomó de su mano fuertemente en una solitaria calle del reparto Los López, en Managua, donde transitaban al amanecer del 10 de octubre.END

La joven y su esposo apuraron el paso para tratar de llegar a la puerta de una casa para tocar y pedir refugio.

“Iba con mi marido cuando vimos una moto con dos sujetos. Me despertó sospecha y le dije a mi marido que camináramos, que no nos detuviéramos y que tocara en la primera vivienda, pero nos interceptaron y me colocaron el arma en la cabeza. Me pidieron el celular”, relató Rivera.

Con el cañón de un arma de fuego en su cabeza, a Rivera le pasó una sola cosa por su mente: Su pequeña hija.

La víctima, periodista del canal 10 de televisión, expresó que al sujeto armado no le tembló la mano cuando le apuntaba con el arma y tuvo que suplicar por su vida y la de su marido.

Cuando los delincuentes los pusieron a ella y a su esposo contra una pared, la periodista esperó la muerte, pero los motorizados solo se llevaron el teléfono celular que portaba en el interior del bolso que su marido llevaba en su mano izquierda. Es lo único que les robaron, pese a que llevaban una billetera.

Curiosamente, el sonido que al principio le provocó pánico, al final le dio alivio: El motor de la moto, esta vez alejándose.

Delitos

Se puede decir que la periodista Rivera tuvo suerte, porque en octubre hubo varias denuncias de robos bajo el mismo modo de operar, pero con heridos e incluso muertos.

Francisco Javier Picado González, de 39 años, en la segunda semana de octubre perdió la vida a balazos, en la terminal de buses de la ruta 123, en el barrio San Judas, en Managua.

La viuda de Picado, Heidy del Carmen Ríos, lucha ahora por sus dos hijos, de 12 y 6 años. “Ese día (9 de octubre) mi marido iba a abordar la ruta 123 para salir de San Judas, porque tenía cita en el hospital, pero unos delincuentes en una motocicleta asaltaron a unas señoras y como él se opuso le dispararon en la cabeza”, explicó Ríos.

Los robos de motorizados cambian la modalidad del crimen común. Archivo\END

Según la viuda, días después del crimen recibió una llamada de la Policía Nacional para que fuese a hacer reconocimiento de objetos, porque recién habían desarticulado a una banda que cometía robos en motos y necesitaban saber si estaban las pertenencias de su esposo.

“No estaba su celular ni su bolso” afirmó Ríos respecto a su pareja, quien era catador en una empresa de café.

Al terminar el mes, la Policía Nacional indicó que eran sospechosos del crimen “cuatro delincuentes (que) se movilizaban en dos motocicletas, portando armas de fuegos” e “intimidaron a (un) grupo de personas, despojándolos de sus pertenencias (celulares, herramientas de trabajo y prendas de vestir)”.

“El ciudadano Francisco Javier Picado González se resiste al robo, recibió un impacto de bala en el cuello, falleciendo en el lugar”, concluyó la Policía Nacional.END

El único sospechoso que presentó la Policía fue David Alexander Castellón Espinoza, pero el autor del disparo Juan Alberto Cruz Ramos, así como los cómplices Carlos Eduardo Cruz Ramos y Wilber Javier de Jesús Ortiz López, se encuentran prófugos.

¿Qué sucede ?

De acuerdo con la socióloga Elvira Cuadra, especialista en seguridad ciudadana, los robos de motorizados cambian la modalidad del crimen común en Nicaragua, porque intervienen varios elementos nuevos: vehículos, más de una persona y armas de fuego.

Agregó que se trata de una acción más elaborada del asalto, porque hay cierto nivel de organización, planificación y premeditación, es decir que alguien tiene la intención de cometer el robo y de usar esos recursos.

“No es como el carterista cuando vas pasando por la calle, que te arrebata el bolso y sale corriendo”, dijo.

La periodista Rivera sostiene que en su caso, estudiaron sus movimientos antes de asaltarla.

Según relató, días antes del crimen en su contra unos sujetos del barrio le habían tomado fotografías y por eso cambió la ruta que usaba al salir de su casa para tomar un taxi.Amalia Espinosa, una de las más recientes víctimas de los atracos a mano armada.

“Cambiamos de camino para tratar de resguardar nuestra seguridad.

Los civiles armados

Para Cuadra, el contexto de crisis en Nicaragua hace que los pobladores perciban un aumento en la tasa de delitos.

“Obviamente se disparan otros hechos de violencia, aunque no necesariamente sean de naturaleza política, porque si el delincuente ve que los grupos de choque usan armas de fuego a la vista y paciencia de la Policía y que no hay investigación ni ningún tipo de restricción para ellos, eso es un incentivo para la delincuencia común y para realizar hechos similares”, afirmó la especialista.

La Policía Nacional tiene recursos para investigar y resolver estos tipos de casos, pero “el punto crítico en este momento es que las fuerzas, tanto humanas como materiales, están enfocados en resolver la crisis política, es decir, que las funciones ordinarias de la Policía, que tienen que ver con la prevención y atención de la delincuencia común y el crimen organizado, están quedando en un segundo plano”, indicó Cuadra.

Modo es el mismo en los departamentos

Los delitos ejecutados por motorizados armados no son exclusivos de Managua. En los barrios de la zona oeste y suroeste de Estelí los motorizados han cometido varios crímenes bajo esta misma metodología.

Amalia Espinosa, una de las más recientes víctimas de los atracos a mano armada, señaló que los autores de los hechos ilícitos se movilizan en motocicletas, con los cascos de protección puestos, por lo cual es difícil reconocerlos.

A ella le robaron C$700 córdobas que llevaba en un bolso y documentos de identificación personal. Le arrebataron su bolso entre la una y las dos de la tarde cuando se dirigía hacia su casa, ubicada en el barrio Panamá Soberano.

Por su parte, Juan Daniel Ochoa, habitante de uno de los barrios de la parte suroeste de Estelí, externó que se dirigía a realizar unas diligencias personales cuando dos sujetos -uno sin casco de protección- lo obligaron a entregar su billetera, en la cual llevaba C$200, su cédula de identidad, licencia de conducir y carné del seguro.

Por otro lado, vecinos del barrio La Mascota y Barrio María Elena Cuadra, en Diriamba, han denunciado que en dos ocasiones hombres encapuchados en motocicleta imponen el terror en la población, ya que roban a las personas que transitan sobre El Berlín, camino hacia estas zonas.

Los delitos ejecutados por motorizados armados no son exclusivos de Managua. Archivo\END

Una de las víctimas, una joven de 13 años de edad, fue sorprendida por dos hombres encapuchados que viajaban en una motocicleta montañera, quienes intentaron robarle su teléfono celular, pero fallaron debido a los gritos de auxilio de la joven, que provocó que su tía, Cristhian Hernández, saliera junto a sus dos hijos a auxiliarla.

“Mi sobrina me había venido a visitar, pero no sabemos quiénes quebraron la luz pública y ahora el camino está oscuro y esos motorizados vienen a robar a aquí y andan armados”, explicó.

“Cuando nosotros salimos ellos hicieron dos disparos al aire, pero mi sobrina dice que le dijeron que les diera el celular, si no, se la llevaban a ella”, narró Hernández.