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Familiares de los hermanos Félix y Martín Ferrunino exigen justicia. El pasado 24 de agosto en horas de la mañana, Félix murió de un disparo en el abdomen, mientras que Martín recibió un balazo en la cabeza que provocó que perdiera parte de su cerebro, cuando sujetos armados atacaron a un grupo de tomatierras que estaban junto al cerro Motastepe, en Managua.

Esta familia asegura que los tomatierras trajeron muerte y desgracia. María José Téllez, esposa de Martín, afirmó que hasta la fecha no hay nadie acusado por la tragedia de su pareja y la muerte de su cuñado, a pesar de que la familia interpuso la denuncia ante la policía. 

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“No sabemos si hay alguien detenido, la Policía no nos ha dicho nada”, afirmó Téllez. Ermidia Mairena, suegra de Félix, aseguró que la muerte de Martín prácticamente quedó impune. Los hermanos Ferrufino viven en un caserío de la comarca Nejapa, a pocos metros de donde cientos de personas llegaron a invadir unos terrenos pegados a la mina de arena que explota el cerro.   

Según Téllez, su esposo el día del ataque estaba vigilando que no invadieran una propiedad que ellos cuidan y en la que viven. Su hermano, Félix, estaba en su casa, a unos pocos metros. Téllez relató que su pareja estaba en el momento de los disparos y que por desgracia le dieron en la cabeza. 

Félix al enterarse que hirieron a su hermano se fue a tratar de ayudarlo, pero recibió un disparo en el abdomen que lo mató. “Ellos no eran tomatierras”, afirmó Téllez. La familia de los hermanos Ferrufino no entiende por qué no hay nadie detenido si está claro que los que dispararon fueron guardas de la arenera, junto con un grupo de jóvenes. 

“Que más evidencia quiere la Policía”, reclamó Téllez. 

En estado vegetal

Ermidia Mairena, suegra de Félix, dijo que su hija se ha dedicado a trabajar, ya que la víctima le dejó dos hijos menores de edad.  Téllez afirmó que Martín sobrevivió a dos operaciones en la cabeza, una para extraerle la bala y otra para drenarle líquido que se le acumuló después de la cirugía. 

“Es un milagro de Dios que él esté vivo”, expresó. A Martín le penetró una bala en el lado derecho de la cabeza. Téllez mostró como evidencia la gorra que portaba su esposo el día del ataque y en un lado se aprecia por donde ingresó el proyectil. 

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“La bala no me la entregó el hospital, me dijeron que no podían porque se la iban a dar a la Policía. Ni en la epicrisis dice qué  tipo de bala era”, aseguró. 

Téllez afirmó que su esposo perdió un porcentaje de su cerebro, en el hospital le dijeron que fue el que corresponde a la parte creativa. “A veces no recuerda quiénes somos, tampoco puede distinguir dónde se debe orinar y cuál es la salida”, precisó. 

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Aseguró que Martín no puede hablar bien, que apenas reproduce algunos sonidos. No puede sostenerse solo, pero da algunos pasos. “Lo llevo a terapia de rehabilitación dos veces a la semana. Si él pudo sobrevivir, tengo fe en Dios que se va a recuperar”, expresó.

Antes de recibir el disparo, Martín trabaja descargando camiones en supermercados y con eso complementaba el salario de 1,800 córdobas mensuales que le pagan por cuidar la propiedad en la que viven, afirmó Téllez. “Esos 1,800 es lo único que tenemos, yo tengo tres hijos con él, y una de mis niña tiene parálisis cerebral. Incluso he dejado de llevarla a su terapia por llevar a Martín”.