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El día que Xóchitl Zapata pensaba celebrar su cumpleaños de la mejor forma posible se convirtió en toda una pesadilla, al enterarse que su esposo, Juan Benjamín Gómez Barreda, de 38 años, murió cuando frustró un asalto y uno de los delincuentes le disparó en la tetilla derecha.

La tragedia ocurrió en una de las calles del barrio Santa Rosa, la mañana del sábado.

Zapata, visiblemente consternada, relató que su marido se despidió de ella como todos los días, con un beso en la mejilla y le aseguró que al mediodía estaría de regreso para celebrar su cumpleaños junto a su hijo de 4 años.

“Parece que él sí presentía, porque de su mamá se despidió de una manera diferente. Ese día quedamos en que por la tarde iríamos donde mi madre y luego saldríamos por la noche, pero una llamada cambió lo que habíamos planificado”, contó acongojada la viuda.

Mientras que Cándida Barreda, de 73 años, expresó que se encontraba en la cocina cuando vio a su hijo que se había estrenado unos zapatos blancos.

“Me abrazó y me besó y me dijo mamá ahí tengo unos centavitos guardados para que compre el estreno de diciembre. Le respondí que no se preocupara por eso, que mejor compráramos comida porque tengo un trapero (mucha ropa), para qué más trapos”, recordó la madre de la víctima.

La señora agregó que el dinero que le dejó su hijo se utilizó para comprar el ataúd, pero lo que más ha conmovido a la familia fue la reacción de su retoño.

“Mi muchachito (su nieto) lloró desconsoladamente al ver que su padre no despertaba y pidió que lo acostaran al lado de él. Mi nieto está muy pequeño para entender lo que está pasando. Este dolor es tan profundo que lo único que pido es justicia. Que los autores del crimen de mi hijo paguen”, dijo Barreda.

La mamá de la víctima aseguró que él era como un padre para todos ellos porque siempre estaba pendiente de las necesidades del hogar.

“Mi hijo todo me daba, me daba para el medicamento porque se me reventaron los pies, luego que sufrí una trombosis, hasta me compró una silla de ruedas”, recordó la mamá del gestor de aduana.

Añadió que hace unos días fueron a visitar la tumba de su abuelita en el cementerio Oriental y le preguntó que dónde le gustaría que la enterraran.

“Me dijo que había comprado un seguro en una funeraria donde me tenía inscrita. Solo le faltaban US$25 para cancelar, pero la funeraria no cobró ese dinero. Mi hijo pensaba en todo”, relató Barreda.

Los familiares esperan que este caso no quede impune, porque a los autores de este crimen fueron capturados por los habitantes del barrio Santa Rosa.