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La crisis sociopolítica que vive Nicaragua tiende a incrementar la pobreza y puede provocar un incremento de niños en las calles, expresó Adilia Amaya, presidenta de la Coordinadora Nicaragüense de ONG que trabajan con la Niñez y la Adolescencia (Codeni).

Amaya considera que la situación actual del país puede exponer a la niñez y la adolescencia a la explotación laboral y a los peligros que hay en las calles, por lo cual recomienda crear un plan para reintegrar a la escuela a todos los menores que están en riesgo, y evitar que caigan en la marginalidad. 

La presidenta de Codeni señala que el Gobierno debe abrir oportunidades de trabajo para las familias de estos niños, aunque considera que son pocos los padres que explotan a sus hijos, porque la mayoría quiere el bien para ellos. 

Existe una percepción general de aumento de niños y adolescentes trabajando en las calles, ¿lo ven ustedes también?

La percepción que se puede tener de un incremento de la presencia de niños y adolescentes en las calles es parte de una realidad social que vivimos. Somos pobres y tenemos altos niveles de pobreza y con la situación económica que estamos viviendo, esto podría aumentar. 

No hay ningún estudio en este momento sobre incremento de niños con presencia en lugares públicos. Sin embargo, podríamos inferir que por la situación económica, el incremento del desempleo que se está teniendo o la reducción de los ingresos de la familia, podrían tener mayor posibilidad de enviar a sus niños a trabajar o a pedir (dinero).

Este estudio sobre la cantidad de niños que están en las calles está programado para hacerse el próximo año, posiblemente en el primer semestre. No existe una actualización de datos, ni siquiera por instituciones públicas.

¿Cuál es la última cifra de niños laborando en la calle?

Las cifras que tenemos las hemos obtenido de datos oficiales de país, con estas no podemos decir si hay disminución de trabajo infantil o hay incremento. 

Las últimas cifras oficiales de la Encuesta Continua de Hogares del 2012 revelan que cerca de 396,000 niños trabajaban en este año. El 31% en la edad de 10 a 18 años trabajaban (sobre todo) en zonas rurales con el 36%, en zonas urbanas fue el 26%. Se dedicaban a trabajos de jornaleros, asalariados por cuenta propia, entre otros oficios. 

En esta situación, las familias pobres están protegiendo los pocos ingresos. Oímos en las noticias que las ventas en las calles no son las mejores este año. 

¿Espera ver a más niños fuera del aula de clases por esta crisis?

Yo quisiera que no disminuya la cantidad de niños que ingresan a la escuela. Teníamos casi 500,000 niños que no iban a la escuela y aumentar eso sería lamentable. Estos son datos oficiales viejos, porque actualmente no hay estadísticas nuevas. 

¿Es recomendable dar dinero a los niños en la calle, sería como reforzar el hecho que estén ahí?

La realidad es que los chavalos están en los semáforos pidiendo o laborando para un ingreso, el que necesitan para el resto de su familia. Lo llevan a su casa donde puede haber más hermanitos o para contribuir a la satisfacción de sus propias necesidades. 

Hay quienes prefieren no darles porque consideran que promueven el trabajo infantil de esta forma. Tenemos en las organizaciones no gubernamentales que trabajan con la niñez programas de acceso a la escuela regular, programas de becas para escuelas, programas de vocación profesional, programas de formación laboral. Una amplia gama de trabajos. Consideramos que el niño que está en la calle, semáforos o mercado, debería estar en la escuela. La realidad en países pobres es distinta. 

Es cierto que hay una necesidad, pero detrás de esto hay un círculo vicioso en que los padres muchas veces se aprovechan. ¿Cree usted que darle dinero al niño es seguir manteniendo ese círculo?

Con el dinero que la ciudadanía le da a un niño o adolescente, como colaboración por cualquier tipo de trabajo, no es suficiente para mantener a una familia. 

Con eso únicamente le dan para sobrevivir y no mantenerse. Están estrictamente sobreviviendo. Esto es un tema de justicia porque si yo puedo colaborar a esa sobrevivencia está bien, pero no es esa la mejor colaboración, sino ofrecerle una mejor oportunidad para poderse formar y poder trabajar de otras formas. 

Sin embargo, la verdad es que a los niños, niñas y adolescentes se les explota, no se le pagan los salarios justos y no le pagan igual que a un adulto. Esas son las inequidades del trabajo infantil. 

Insisto, ¿qué se puede hacer con los padres que se aprovechan de sus hijos? ¿Qué puede hacer el Gobierno?

Creo que el Gobierno de las cosas más intensas que puede hacer es reintegrar a todos esos niños y adolescentes a la escuela y abrir oportunidades de trabajo para su familia también. Hay familias que no tienen mayores formas de trabajo. Considero que son pocas las familias que explotan a sus hijos, porque la mayoría quieren el bien para ellos. Todavía en Nicaragua hay mucho amor por los hijos. 

¿Qué probabilidades hay que estos niños que andan en la calle trabajando o pidiendo, se reintegren a la sociedad?

Es un asunto de abrirles oportunidades. La inserción de un niño que está en la calle pasa por el reingreso a la escuela regular o a su familia o a cualquier tipo de medidas de protección que lo libre de la calle. 

Un niño no debe estar en la calle, debe estar con su familia o en la escuela. 

El hecho de que los niños y adolescentes estén en la calle, ¿los hace más vulnerables?

Claro, cuando están en la calle están expuestos a accidentes de tránsito y a manipulación de adultos. En algunos casos hasta los ocupan para traficar drogas o le dan determinado producto para venderlo.