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Doña Isaura Rayo afirma que este año sintió temor de celebrar La Gritería, debido a la crisis que golpea Nicaragua desde el pasado mes de abril, sin embargo, su fervor por la virgen la llevó a no declinar de organizar la festividad.

A sus 83 años, es consciente que este año todo será muy diferente en la tradicional fiesta de La Purísima.

“La situación que hemos estado pasando en todo el país es bastante fuerte, pero eso no me impidió en que yo me preparara con mi Gritería, mis amigos y conocidos me preguntaron si iba a celebrarla y les dije que sí, aunque tenga que hacer algunos cambios en la celebración”, comentó Rayo.

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Algunos de los cambios a los que se refiere doña Isaura, está en finalizar la gritería a las ocho de la noche y no a las 12 como en años anteriores, “para evitar de que las personas que andan en la calle tengan algún problema”, advirtió.

Doña Isaura esta vez cuenta con una gorra más reducida para repartir a la gente que llegue a su casa a cantarle a la virgen, debido a que dispone de menos dinero para gastar, y además su expectativa es que por la inseguridad que se ha vivido este año, se reducirá la cantidad de personas que salgan a las calles a gritar.

“Este año compré menos productos  para la celebración, estoy preparándome como para unas 700 personas porque nosotros recibimos bastante gente, pero es menos que en otras ocasiones. Normalmente vienen más de mil personas”, afirmó la señora Rayo.

Desde que se casó en el año 1959, doña Isaura Rayo se ha encargado de organizar la celebración de La Gritería en honor a la virgen Concepción de María en su casa de habitación del barrio San José Oriental de Managua y le resulta inevitable que la invada la nostalgia al comparar los años anteriores con lo que espera de la festividad de este año.

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Una vida de gritar a La Purísima

La señora rayo asegura que durante 59 diciembres, aún en época de guerra o terremoto, no ha dejado de celebrar la Gritería, debido a que es una tradición familiar heredada desde sus antepasados.

“Celebrar la gritería es una tradición que viene desde mis abuelos, pero yo tomé la responsabilidad de celebrarla desde que me casé en 1959, ya con mi esposo, nosotros le rezamos a la Virgen el día 7 de diciembre, y desde esa época no hemos dejado de celebrarla ni un solo año, espero que luego que yo desaparezca, porque el tiempo se está acercando, mis hijos continúen llevando a la virgen siempre a su fiesta”, expresa la fiel católica.

Menos pólvora y más fervor

Doña Isaura también espera que La Gritería de este año sea más religiosa que en ocasiones anteriores, debido a que por las prohibiciones de la Policía Nacional sobre el uso de pólvora, habrá más silencio en la festividad.

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“El asunto de la pólvora será una gran diferencia este año, nosotros quemamos bastante pólvora y este año no será así, porque no se permite, eso hará que la gente grite La Purísima con más fervor, que todos tengan más deseos de celebrarla, con más ganas de tenerla presente”, expresó Rayo.

Doña Isaura Rayo comentó que ella prepara el altar para colocar la imagen de la Inmaculada Concepción de María y otra imagen de la Virgen de Guadalupe. Foto: Bismarck Picado/END

Reducción de gastos

En años anteriores, doña Isaura Rayo destinaba al menos 10 mil córdobas para poder cubrir los gastos que implica celebrar La Purísima, sin embargo, en esta ocasión el monto utilizado fue la mitad de esa cifra.

“Este año he gastado entre 5 y 6 mil córdobas, los precios de los productos que voy a repartir estaban normales, pero este año compré menos porque antes tenía más tiempo para celebrarla, antes yo la gritaba hasta la media noche, ahora por la situación del país no se sabe si se puede estar abierto hasta esa hora y espero que no tengamos problemas”, comentó la devota de la Inmaculada Concepción de María.