• Managua, Nicaragua |
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  • EFE

La nicaragüense Olesia Auxiliadora Muñoz Pavón, quien pertenece al coro de una parroquia del suroeste de Nicaragua, fue declarada culpable de los delitos de terrorismo, crimen organizado, entorpecimiento de servicios públicos, amenazas, robo agravado, y portación o tenencia de armas de fuego.

La titular del Juzgado Tercero Local Penal de Managua, Nalía Úbeda Obando, también declaró culpable por los mismos delitos a su hermana Tania Verónica Muñoz Pavón.

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La jueza consideró suficiente para incriminar a las dos hermanas las pruebas aportadas por el Ministerio Público, entre ellas testimonios de testigos, documentos y peritajes investigativos.

Según la acusación, las hermanas Muñoz Pavón, junto a otras dos personas, pagaban cerca de 10 dólares a cada uno de las personas que participaron en la instalación de barricadas en el municipio de
Niquinohomo, departamento de Masaya.

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La Fiscalía las responsabilizó de quemar y saquear instituciones del Estado en Niquinohomo, así como de incendiar la casa municipal del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

Ademas, de torturar y quemar las viviendas de Henna María Carcache Morales y Alexander Eliecer Porras.

Según la Policía Nacional, Olesia Auxiliadora Muñoz Pavón, de 46 años, es una peligrosa delincuente que durante 82 días mantuvo secuestradas, con la instalación de barricadas en las calles, a las familias del municipio de Niquinohomo.

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Según la denuncia de la Policía, recogida por el Ministerio Público, la mujer pagaba dinero a través de un sujeto llamado Henry Usaga para la compra de armas de fuego de fabricación industrial y artesanal.

La mujer presta servicios pastorales en el coro de la parroquia de Santa Ana, en Niquinohomo; es delegada de la palabra en la comunidad El Portillo; y trabaja en una tienda en un mercado de Managua, según movimientos sociales de ese lugar.