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La Organización de Estados Americanos OEA debatió este jueves sobre la crisis de Nicaragua y su secretario general, Luis Almagro en su intervención envió un fuerte mensaje a las autoridades nicaragüenses.

El Nuevo Diario comparte de forma íntegra el discurso de Luis Almagro: 

Hace unos días el presidente Ortega me dirigió una carta. A cada una de las referencias principales, nuestra respuesta: Es una pena que uno de los principales revolucionarios históricos vivos de América latina, que hasta hace un año todavía representaba la posibilidad de una izquierda revolucionaria y democrática en nuestro continente ha elegido el camino del autoritarismo, del abuso de derechos humanos y de las formas represivas del mantenimiento en el poder.

Decepciona que el mismo revolucionario que ayudó a terminar con una dictadura familiar y entregó el poder por la vía pacífica y democrática hoy por hoy no asume la responsabilidad del Estado en materia de asesinatos extrajudiciales, de torturas, de mantener presos políticos, de intimidar, de perseguir a ciudadanos supuestos terroristas que no están de acuerdo con su Gobierno.

El Estado de derecho es la esencia misma de la democracia, no con un sentido de justicia innecesario sino porque es un fundamento mismo de la preservación de garantías fundamentales de libertades y derechos. Los nicaragüenses han sido despojados de todos los mecanismos y medios de denuncias y justicia. Primero con la coaptación del poder judicial, luego con la criminalización de la sociedad civil, defensores de derechos humanos y ahora con la expulsión del Meseni y el  GIEI.

La lógica de las dictaduras está definitivamente instalada. Esta acción nos obligará a buscar la justicia internacional y la justicia universal de los derechos humanos, nos obliga a buscar acciones concretas. Ninguna revolución deja a la gente con menos derechos que cuando empezó, pero todas las dictaduras sí, todas las que tenemos en nuestro continente hoy. Creo que hay una falta de comprensión grave y una simple negación de los hechos, quizás por las presiones que reciben de afuera o quizás por los que perciben como la posibilidad de dejar su posición de poder.

Las dictaduras contaminan malas prácticas, polarización, inculcación de derechos, violación de derechos humanos, corrupción, vínculos con el crimen organizado, torturas, asesinato. Se ha hecho lo posible por evitar esta contaminación en Nicaragua, no queríamos ni queremos tener nunca un camino de muerte, de odio, no queríamos que se lo impusieran a un pueblo más en el continente.

A la secretaría general lo que le interesa es que el Estado nicaragüense cumpla con la normativa interamericana que cumpla para bien de la gente nicaragüense y es lamentable que en esta coyuntura el Estado nicaragüense se muestre lejos de cumplir con sus obligaciones contraídas a nivel internacional para con la democracia y los derechos humanos, la prueba más clara es la existencia de presos políticos en su país y la tortura denunciada, es inconcebible que sea así.

La misión de la CIDH del Meseni y el GIEI en Nicaragua es estar con los familiares de los asesinados en búsqueda de la verdad, fuera de Nicaragua es investigar y velar por los derechos humanos de las víctimas y sus familiares fueran del bando que sea, no estuvieron ahí para favorecer la versión oficial ni cumplir con sus expectativas y guion. Trabajaron para abogar por los intereses de las víctimas y denunciar un Gobierno que viene adoptando rasgos de dictaduras.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro / Archivo No soy yo el responsable de las ejecuciones extrajudiciales y la tortura en Nicaragua, asuman su responsabilidad, sean dignos, se han perdido la credibilidad en la comunidad internacional, no pierdan la dignidad revolucionaria que alguna vez tuvieron.

Con todo respeto por su historia les pido en nombre de quienes en su momento valoramos su espíritu revolucionario que no se escuden en discursos infantiles que los descalifican a vosotros mismos, para  esconder violaciones de derechos humanos. Nadie creerá de quien usa ese lenguaje para apañar la tortura. Según las denuncias que hemos recibido usted deberá asumir la responsabilidad del Estado por lo actuado por la fuerza de su régimen que tortura y mantiene presos políticos.

Se está haciendo costumbre que la referencia a no injerencia en asuntos internos sea la usada por los regímenes de incursionan en el autoritarismo creciente, en la violación de los principios democráticos. Creen que es su última línea de defensa cuando saben que están cometiendo atrocidades contra su propia población, es el argumento al cual recurren cuando saben que hay culpa y cuando saben que la comunidad internacional ha brindado un argumento que no los protegerá.  

La referencia a la no injerencia es un argumento predilecto de las dictaduras para reprimir y oprimir a su propio pueblo.

La apertura que usted demostró a su inicio para reformar el sistema electoral y someterse al escrutinio internacional se ha terminado. Han lanzado al país por el abismo de las dictaduras, en este contexto cuando los líderes caen en el precipicio de las dictaduras y no se dan cuenta o ellos no se quieren dar cuenta, la OEA existe y siempre existirá para proteger a las familias de las víctimas, de los derechos de los pueblos, en este caso del pueblo nicaragüense.

La reciente expulsión de la CIDH es prueba de eso, al sistema interamericano de derechos humanos no hay que suspenderlo, no hay que temerle, quien lo hace tiene que esconder, maquillar, aquí se llega a un límite donde la responsabilidad de mantener la democracia y la justicia en Nicaragua se traslada a un sistema de peso y contrapeso de la comunidad internacional en específico de la comunidad interamericana, es inevitable.

Nos vemos obligados a empezar la aplicación de la carta democrática interamericana a Nicaragua. La falta de democracia y derechos humanos en Nicaragua es un asunto de la región entera, la solución es todavía políticas y diplomática y contamos con los instrumentos interamericanos para abordarlo, que para bien o para mal los incluye a ustedes al Gobierno.

El futuro de Nicaragua no puede ser con un Ortega dictador, que bueno sería con un Ortega demócrata, Nicaragua ya ha sufrido mucho en su historia, tiene más años de dictadura que debida democracia en total, esto no es un juego político, esto se trata de la vida y los derechos de los nicaragüenses.  

Al inicio el presiente Ortega mostró apertura hacia la democracia y la justicia, es decepcionante observar como ha cambiado la dirección y se ha lanzado a ese precipicio de las dictaduras. Al comenzar el camino hacia la carta democrática se abre también un camino para que el Gobierno considere sus acciones, la carta así lo prevé, quisiera aferrarme a esa última esperanza, a la esperanza de que usted y su Gobierno recuperen la dignidad revolucionaria, la dignidad de la autocrítica y la verdad, reconocerla y hacerla responsable. La dignidad de asumir errores, la dignidad de demostrarle a los jóvenes ilusionados con la idea de una sociedad más justa que los proyectos colectivos son más importantes que las personas que están en el poder, por supuesto más importantes que los privilegios que ostentas esas personas. La dignidad es volver a la raíces, la dignidad es volver a los principios que los llevarán a la reconciliación y la democracia en Nicaragua. Tengan toda la seguridad que por el bien de Nicaragua y toda gente pondremos estos principios en práctica.

Nicaragua lleva ocho meses de crisis / Archivo Las acciones a futuro por las que trabajaremos están en: restablecer el diálogo nacional, iniciar los procedimientos previstos en el artículo 20 de la carta democrática interamericana a como solicitaron ante este Consejo Permanente en la sesión del 19 de octubre del corriente año, solicitar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que denuncie los crímenes cometidos incluidos en su informe ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, solicitar al Consejo Permanente que remita al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el informe del grupo independiente y pida una reunión para su exposición.

Luis Almagro habla de aplicar Carta Democrática a Nicaragua

De continuarse cometiendo crímenes de lesa humanidad solicitaremos a los Estados parte de la OEA así como a todos los Estados democráticos que bajo el concepto de justicia universal, los funcionarios nombrados como inductores y ejecutores en el informe del grupo de expertos sean detenidos y juzgados en sus respectivos territorios por dichos crímenes, activando así la justicia universal.

Enviaremos las conclusiones del GIEI a la Unión Europea para que sean tenidas en cuenta en sus relaciones con el sistema interamericano.