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Las consecuencias directas de una suspensión de Nicaragua en la Organización de Estados Americanos (OEA) serían la suspensión de las relaciones diplomáticas, ausencia en foros políticos y congelamiento de los préstamos otorgados por instituciones financieras multilaterales de la región interamericana, explicó José Luis Velásquez, exembajador nicaragüense en la OEA.

El pasado jueves Nicaragua quedó expuesta a sufrir en cualquier momento la aplicación de la Carta Democrática, luego de que un informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) determinara que el Estado ha cometido crímenes de lesa humanidad.

El ejemplo más cercano de todos los efectos negativos que conlleva una posible suspensión en la OEA, es Honduras, comentó Velásquez al recordar que ese país vecino sufrió las secuelas del golpe de Estado ejecutado contra Manuel Zelaya en 2009.

Las medidas diplomáticas que se pueden tomar son: cierre de las embajadas de países miembros de la comunidad interamericana y de sus consulados, lo que dejaría suspendida la entrega de visas y anularían ese documento a funcionarios que ya la tengan.

Nicaragua también quedaría aislada de los foros regionales que tengan relación o estén vinculados con la OEA.

En lo comercial

El intercambio comercial también se vería afectado si el CA 4, integrado por Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, decide cortar el comercio vía terrestre con Nicaragua, tal como ocurrió en 2009, cuando la OEA suspendió a Honduras.

Las dos entidades financieras internacionales concernientes a Nicaragua: El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) podrían suspender desembolsos de préstamos.

Solo en el año 2018, el BCIE aprobó un financiamiento para Nicaragua superior a US$526 millones para proyectos que deben ejecutarse en 2019 y 2020; mientras que la suma de préstamos firmados en 2018 con el BID es de US$205 millones..

Hasta donaciones

Además, se podría detener la cooperación externa en la cual se incluyen donaciones, tal como le ocurrió a Honduras, que incluso vio afectada la asistencia para la lucha contra el narcotráfico.

Los reportes de lo ocurrido en Honduras, indican que hasta la Unión Europea decidió paralizar su cooperación con ese país.

Aún falta camino para ver qué decisión tomarán los representantes de los países en la OEA respecto a Nicaragua, comentó Velásquez, quien opina que la reunión del Consejo Permanente de la OEA del jueves “reflejó el estado singular en que se encuentra la región centroamericana, dividida fundamentalmente entre el Triángulo del Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador), relacionado también en una serie de problemas con el crimen organizado y la lucha contra la corrupción, y Costa Rica y Panamá que han respaldado plenamente los informes sobre Nicaragua presentados en la OEA”.

“El Salvador, con el gobierno del FMLN (Frente Farabundo Martí), está implicado en los negocios con el ALBA (Venezuela) y parece estar bastante neutralizado para intervenir en este tema. Guatemala quiere deshacerse de la Comisión Internacional Contra la Impunidad (Cicig) y Honduras, hemos visto que el mismo hermano del presidente está preso en Estados Unidos”, comentó el ex embajador nicaragüense.

“Mientras Panamá y Costa Rica defienden los informes sobre las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua, la región está fraccionada”, enfatizó Velásquez.

En una entrevista concedida a El Nuevo Diario, el excanciller de Nicaragua, Francisco Aguirre Sacasa, consideró que este país está cada vez más aislado, luego de que el GIEI presentara su informe en la OEA el jueves.

“La represión selectiva en contra de oenegés y medios de comunicación, como Confidencial y 100% Noticias, también despertó un avispero que a lo mejor el Gobierno no esperaba por darse durante las fiestas de fin de año. En esto, francamente, el Gobierno no supo valorar el clima internacional. La realidad es que Nicaragua sigue en la palestra mundial”, opinó Aguirre Sacasa..

El gobierno nicaragüense desconoció el informe del GIEI, calificándolo como parcializado y acusó a varios países de la OEA de injerencistas.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, sostiene que lo que ocurre en Nicaragua permite comenzar el proceso de aplicación de la Carta Democrática, abriendo primero un espacio diplomático para la negociación.