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Alexander López, gerente del Bar y Restaurante Cocteles Poneloya y Hotel Las Peñitas, afirmó que desde abril se encuentra cerrado el hotel, que tenía 14 años de ofrecer a sus visitantes 22 habitaciones y generaba alrededor de 10 empleos directos.

“La crisis que estamos atravesando nos obligó a cerrar, en base a como marche la situación sociopolítica que tenemos, vamos a valorar si se va a reabrir el hotel el próximo año, pero por el momento tenemos que esperar”, explicó López, quien admitió que tuvieron que reducir al 50% la cantidad de trabajadores tanto en el hotel como el bar y restaurante.

López señaló que la mayoría de clientes que visita actualmente el bar y restaurante son nacionales, pero la afluencia bajó en casi un 50% en comparación con el año anterior.

“La realidad es que las afectaciones son muchas, pensamos que íbamos a recuperarnos en diciembre con la afluencia de visitantes, pero quienes acuden a los balnearios consumen poco y en algunas ocasiones traen de sus casas sus alimentos y bebidas”, explicó.

El malecón en pONELOYA, León, está sin turistas. José Luis González/END

Carlos Baltodano, propietario del restaurante El Calamar, en Las Peñitas, admitió que podría cerrar su negocio en enero, debido a que únicamente le está generando pérdidas.

“La situación está pésima, no vemos afluencia de nacionales ni de extranjeros, todo el turismo está botado en estos dos balnearios, estamos afectados en nuestros negocios porque sobrevivimos del turismo, desde abril tenemos esta situación, nos hemos visto perjudicados”, dijo Baltodano, quien administra su negocio ubicado en el sector de La Bocana.

Según Baltodano, ante la crisis, tendrán que valorar la situación, de continuar o cerrar el negocio, preocupados por solventar deudas y buscar otra alternativa para sobrevivir.

Por su lado, Wilfredo Estrada, administrador de Hotelito Oasis, confirmó que desde abril el negocio tiene poca demanda, y los pocos huéspedes que ha recibido son nacionales. Ofrece 8 habitaciones y debido a la crisis ha reducido el 50% del personal.

Dueños de negocios en las playas de León temen cerrar por la falta de ingresos. José Luis González/END

“El negocio permaneció cerrado dos meses, pero decidimos reabrir en septiembre y continuar nuestras labores, tenemos poca demanda, pero poco”, dijo.

Situación extrema

El representante del centro de visitantes en Las Peñitas señaló que al menos el 50% de la población en ambos balnearios sobreviven del turismo, desde abril, la cantidad de turistas que visita el centro ha sido mínima, pero a nivel general, en los balnearios de Poneloya y Las Peñitas, se ha observado sobre todo afluencia de turistas nacionales.

La mayoría de hoteles, hospedajes, restaurantes y bares en ambos balnearios de las costas leonesas han tenido que reducir a su personal para evitar cerrar completamente, además para atraer clientes, implementan estrategias o promociones de sus productos y servicios.

“El desempleo y la desolación impera en los habitantes de ambos balnearios, sin embargo considero que de resolverse la crisis en el país, es probable que el rubro turístico va a ir normalizándose poco a poco el próximo año”, afirmó Moisés Orozco, administrador del centro de visitantes en Las Peñitas, 20 kilómetros al suroeste de León.

Pocos turistas nacionales y extranjeros están llegando a las playas de León. José Luis González/END

Orozco expresó que desde abril se ha estancado el turismo, quedando sin opción laboral una gran cantidad de guías turísticos, lancheros que ofrecían tours a orillas de la Isla del Venado, también se ven afectados los que ofertan el servicio de alquiler de kayaks y cabalgatas, así como hospedajes y restaurantes que debido a la crisis se han visto en la obligación de despedir o reducir al personal.

Pocos extranjeros

“En el caso del turismo internacional, que es el que visita el área protegida Estero e Isla del Venado, sabemos que, por el mismo problema sociopolítico del país, ha bajado en gran manera, no estamos adquiriendo los ingresos a como en los años anteriores, debido a las pocas visitas a dicha reserva natural”, afirmó Orozco.

El administrador aseguró que el año anterior durante la temporada alta se recibían al mes, en el centro, alrededor de 500 visitantes, sin embargo en el presente año la cantidad de visitantes no llega ni al 50%.

Cristian Palma, propietaria de Alex Bar en Poneloya, en el costado oeste del Malecón, uno de los sitios más visitados durante todo el año, expresó que “hemos mantenido abierto el negocio a pesar de la crisis que inició en abril, nos hemos mantenido sin mucha dificultad porque no pagamos renta, es una propiedad de la familia, pero las ventas han sido pésimas, tenemos la esperanza de que el negocio se va a mejorar, de lo contrario tendremos que cerrar”, aseguró Palma quien, administra el negocio desde hace 10 años.

Palma, de 22 años, agregó que en años anteriores hasta han alquilado sillas y mesas, además han contratado meseros y cocineras para atender la gran cantidad de clientes, pero en este diciembre fue todo lo contrario, tuvieron que recortar la cantidad de trabajadores porque la afluencia de visitantes es escasa.

Todos los cierres de año estas playas han lucido llenas de turistas, pero este 2018 es diferente. José Luis González/END

Los nacionales

Las playas costeras de Poneloya y Las Peñitas, en León, continúan siendo una alternativa de recreación para centenares de nacionales a pesar de la crisis sociopolítica del país, sin embargo propietarios de negocios y organizaciones turísticas locales resienten la poca capacidad adquisitiva de los visitantes.

“Se ve que los visitantes llegan a las playas, pero no consumen en los bares y restaurantes, son pocas las personas que se deciden a consumir en negocios de zonas costeras, las expectativas de ventas para diciembre eran buenas, pero la realidad es otra, nos sentimos preocupados, porque además de pagar el salario de los trabajadores también tenemos deudas en entidades financieras y pagos de impuestos”, resaltó Palma.

Otros de los sitios concurridos durante temporada alta de visitantes es la Bocana de Las Peñitas, pero según representantes de algunos negocios, pocos consumen alimentos y bebidas.