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En horas de la noche de este domingo salió la imagen de San Silvestre Papa en procesión por las calles de Catarina, pese a que la parroquia había anunciado que la actividad religiosa no se llevaría a cabo para vivir las festividades patronales con austeridad.

La noche del miércoles pasado, durante la bajada del santo, se produjo un conflicto generado por un grupo de personas supuestamente afines al Gobierno, quienes se metieron al templo a exigir que la imagen saliera a las calles.

El padre Jairo Velásquez, párroco de la iglesia de Catarina, dijo que la decisión de sacar en procesión al santo fue para calmar los ánimos entre la población y porque existen muchos devotos que creen mucho en los milagros del copatrono San Silvestre.

Además, sostuvo que la decisión inicial de no peregrinar con la imagen se debía por "respeto a todas las personas que han sufrido por la situación del país", es por ello que querían hacer algo más sobrio.

Agregó que con la procesión religiosa pretenden "terminar con este ambiente de descalificación que se ha presentado en los últimos meses".

Este año la popular imagen no salió en carroza, sino cargada en los hombros de personas del comité organizador.

Además, la imagen salía varios días a recorrer las calles del pueblo, pero en esta ocasión solo lo hizo la noche de este domingo.

Juan Manuel Muñoz, habitante y feligrés del municipio de Catarina, afirmó que las personas que ingresaron al finalizar la eucaristía el día de la bajada, eran ciudadanos que nunca habían llegado al templo e incluso algunos profesan otra religión.

"Lejos de calmarse por los rezos que había en ese momento, más bien gritaban con más fuerza", expresó.

Las autoridades de la Alcaldía municipal, al igual que lo hicieron en noviembre durante las fiestas patronales de Santa Catalina, cuando instalaron barreras de  toros y organizaron carreras de cintas,  han programado actividades para dar la sensación que la situación en la ciudad se ha normalizado.

El Consejo Parroquial de Catarina por orientaciones de la Arquidiócesis de Managua, había  decidido celebrar sus festividades religiosas dentro del templo, en consonancia con la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde el pasado mes de abril.