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El Cardenal Leopoldo Brenes anunció la noche de este 31 de diciembre, que la tradicional procesión programada para la tarde del 1 de enero del 2019, ha sido suspendida y en su lugar se realizará una jornada de oración.

La actividad que había sido convocada por la iglesia católica, que consistía en la ya tradicional procesión con la imagen de Jesús Sacramentado, recorriendo una ruta que normalmente sale del colegio Cristo Rey y termina en el atrio de la catedral de Managua, quedó delimitada a una misa que se realizará en el templo religioso a las 3:00 p.m., según describe un comunicado compartido por la Arquidiócesis de Managua.

“La actividad programada para este primero de enero, se delimitará solamente a un tiempo de oración con Jesús Sacramentado en Catedral de Managua a partir de las 3 de la tarde, a continuación la Santa Misa”, señala el comunicado.

Brenes había invitado a toda la feligresía de Managua a participar en las actividades religiosas correspondientes al primer día del año y había solicitado a la policía su apoyo para resguardar el tráfico para la procesión.

El comunicado compartido la noche del 31 de diciembre señala que la decisión de hacer los cambios en las actividades se debió “para favorecer aún más el ambiente de oración y de reflexión de la comunidad eclesial arquidiocesana”.

La procesión del 1 de enero, recorriendo de forma solemne algunas calles de Managua, con la imagen de Jesús Sacramentado, se viene realizando en la capital desde el año 1968, y según representantes de la iglesia católica, esta celebración nunca ha requerido de un permiso oficial por parte de las autoridades policiales.

Las relaciones entre el estado de Nicaragua y la iglesia católica se vieron afectadas durante el año 2018, porque a raíz de las protestas ciudadanas en contra del gobierno que estallaron el 18 de abril, la iglesia adoptó un papel beligerante al lado de las víctimas de la represión por parte de las fuerzas policiales y parapoliciales.