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En su primera homilía del año el papa Francisco abordó el tema: La buena política está al servicio de la paz, en la cual el sumo pontífice destaca que cuando “la política se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad”.

“En efecto, la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo”, expresó el papa Francisco en la misa de inicio de año.

Al referirse al desafío de los políticos en el mundo, el papa destacó que es bien sabido que la búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia y que la política es un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre.

“Pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción”, consideró el papa Francisco.

Tras citar el versículo del evangelio de Marcos 9:35, donde Jesús dice: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”, el papa agregó el pensamiento del Papa san Pablo VI que señalaba que “tomar en serio la política en sus diversos niveles ―local, regional, nacional y mundial― es afirmar el deber de cada persona, de toda persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad”.

Las bienaventuranzas del político

También señaló que el Papa Benedicto XVI recordaba que “todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la pólis (política)… el compromiso por el bien común, cuando está inspirado por la caridad, tiene una valencia superior al compromiso meramente secular y político”.

El papa Francisco dijo que merece la pena recordar las “bienaventuranzas del político”, propuestas por el cardenal vietnamita François-Xavier Nguyễn Vãn Thuận, fallecido en el año 2002, y que fue un fiel testigo del Evangelio.

El papa Francisco habló sobre la política durante la primera bendición del Angelus del 2019 en el Vaticano.

En dichas enseñanzas se dice además que un político es “bienaventurado”, cuando este cumple algunos requisitos como: Tener una alta consideración y una profunda conciencia de su papel; reflejar credibilidad en su persona; trabajar por el bien común y no por su propio interés; permanecer fielmente coherente; realizar la unidad; estar comprometido en llevar a cabo un cambio radical; saber escuchar y no tener miedo.

El máximo líder de la iglesia católica considera que en la política, desgraciadamente, junto a las virtudes no faltan los vicios, debidos tanto a la ineptitud personal como a distorsiones en el ambiente y en las instituciones.

Francisco resaltó que es evidente para todos que los vicios de la vida política restan credibilidad a los sistemas en los que ella se ejercita, así como a la autoridad, a las decisiones y a las acciones de las personas que se dedican a ella.

“Estos vicios, que socavan el ideal de una democracia auténtica, son la vergüenza de la vida pública y ponen en peligro la paz social”, lamentó el papa, desde el Vaticano.

En su discurso del primer día del año el líder religioso desnudó las múltiples formas de corrupción en la vida política, entre las cuales mencionó la apropiación indebida de bienes públicos o de aprovechamiento de las personas, la negación del derecho, el incumplimiento de las normas comunitarias, el enriquecimiento ilegal, la justificación del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la “razón de Estado”.

“La tendencia a perpetuarse en el poder, la xenofobia y el racismo, el rechazo al cuidado de la Tierra, la explotación ilimitada de los recursos naturales por un beneficio inmediato, el desprecio de los que se han visto obligados a ir al exilio”, detalló el papa al referirse al tema de la corrupción.
La vital participación de la juventud.

El papa Francisco habló sobre la política durante la primera bendición del Angelus del 2019 en el Vaticano.

Cuando el ejercicio del poder político apunta únicamente a proteger los intereses de ciertos individuos privilegiados, el futuro está en peligro y los jóvenes pueden sentirse tentados por la desconfianza, porque se ven condenados a quedar al margen de la sociedad, sin la posibilidad de participar en un proyecto para el futuro, manifestó el papa este martes.

“La auténtica vida política, fundada en el derecho y en un diálogo leal entre los protagonistas, se renueva con la convicción de que cada mujer, cada hombre y cada generación encierran en sí mismos una promesa que puede liberar nuevas energías relacionales, intelectuales, culturales y espirituales”, destacó el sumo pontífice.

Agregó además que “hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan artesanos de la paz que puedan ser auténticos mensajeros y testigos de Dios Padre que quiere el bien y la felicidad de la familia humana”.

No a la guerra ni a estrategia del miedo

“Mantener al otro bajo amenaza significa reducirlo al estado de objeto y negarle la dignidad. Es la razón por la que reafirmamos que el incremento de la intimidación, así como la proliferación incontrolada de las armas son contrarios a la moral y a la búsqueda de una verdadera concordia. El terror ejercido sobre las personas más vulnerables contribuye al exilio de poblaciones enteras en busca de una tierra de paz”, dijo en la primera homilía del año el papa Francisco.

Un gran proyecto de paz

El máximo líder del catolicismo dijo que en efecto, la paz es fruto de un gran proyecto político que se funda en la responsabilidad recíproca y la interdependencia de los seres humanos, pero es también un desafío que exige ser acogido día tras día. Explicó que la paz es una conversión del corazón y del alma, y es fácil reconocer tres dimensiones inseparables de esta paz interior y comunitaria.

“La paz con nosotros mismos, rechazando la intransigencia, la ira, la impaciencia; la paz con el otro: el familiar, el amigo, el extranjero, el pobre, el que sufre, atreviéndose al encuentro y escuchando el mensaje que lleva consigo y la paz con la creación, redescubriendo la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, como habitantes del mundo, ciudadanos y artífices del futuro”, expresó el papa Francisco.