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El gobierno de Nicaragua rechazó este martes que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, aplique la Carta Democrática Interamericana y pidió, en un comunicado, que los países miembros de esta organización no respalden esa decisión.

En una nota emitida este primero de enero, el caciller nicaragüense, Denis Moncada, califica como “ilegal” e “improcedente” el llamado de Almagro a una sesión del Consejo Permanente de la OEA para analizar la crisis de Nicaragua.

Según Moncada, el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana no puede aplicarse a Nicaragua porque no ha habido una ruptura del orden institucional ni un golpe de Estado.

Añadió que el gobierno elegido en las elecciones del 2016 es el que está al frente de Nicaragua.

Para Moncada, si el resto de países respalda la petición de Almagro, dejaría un precedente grave que, a criterio del gobierno nicaragüense, representaría un acto de injerencismo.

“La decisión del secretario general de la OEA, Luis Almagro, de promover la aplicación de la Carta Democrática Interamericana a Nicaragua, es improcedente, ilegal, sin fundamento jurídico y contraviene la misma Carta Democrática Interamericana y la carta de la OEA”, dijo Moncada en una carta enviada a Almagro y a los cancilleres de América Latina y el Caribe.

Almagro, el pasado viernes, convocó de urgencia la Consejo Permanente de la OEA, para analizar la crisis de Nicaragua y empezar a aplicar el artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana.

La decisión de Almagro se dio luego de que se conociera un informe del GIEI en el cual se determina que el Estado de Nicaragua cometió crímenes de lesa humanidad para disolver las protestas.

Para Almagro, la respuesta que dio el Estado de Nicaragua a las protestas representó una alteración al orden institucional.

Moncada, no obstante, mantuvo en la carta difundida hoy que el gobierno de Nicaragua sufrió un intento de golpe de Estado.

“La Carta Democrática Interamericana no faculta al secretario general, Luis Almagro, a apoyar a grupos golpistas contra el Estado y el gobierno de Nicaragua legalmente constituido, como lo está haciendo el señor Luis Almagro, violando la carta de la OEA, el derecho internacional y pretendiendo arrastrar a los estados miembros a sus irresponsables e ilegales acciones contra Nicaragua, Estado miembro de esta organización”, dijo Moncada.

Nicaragua sufre una crisis desde el pasado 18 de abril. El saldo ha sido de al menos 325 muertos de forma violenta y más de 600 protestantes arrestados.

En la OEA se han realizado siete sesiones para conocer la evolución de la crisis nicaragüense y se creó un Grupo de Trabajo.

El gobierno de Nicaragua ha rechazado los informes y el Grupo de Trabajo.

En su comunicado de este primero de enero, Moncada afirmó que un diálogo que se impulsó en Nicaragua para buscar solución a la crisis solo sirvió para confirmar que se gestaba un supuesto golpe de Estado.

Informes de organizaciones internacionales sostienen que no hay evidencias del supuesto intento de golpe de Estado.

“La pretensión del secretario general de activar la Carta Democrática Interamericana contra el gobierno de Nicaragua constituye una flagrante e inaceptable violación de dicha carta, así como una inadmisible intervención en los asuntos internos de Nicaragua, conducta prohibida por el derecha internacional, la carta de la OEA y la carta de la ONU. El principio de no intervención, debe recordarse, es pilar esencial del sistema regional y un factor insoslayable para garantizar la paz, así como la soberanía, y libre determinación de los Estados", continuó Moncada la exposición del gobierno de Nicaragua.

El canciller sostuvo que en Nicaragua existe independencia entre los poderes del Estado e invocó el derecho a la autodeterminación.

En las sesiones de la OEA una mayoría de países ha criticado el actuar del Estado nicaragüense en contra de los protestantes y han llamado a un diálogo para resolver por la vía pacífica la crisis.

Almagro, en tanto, ha dicho que al no aceptar y rechazar el Estado de Nicaragua la ayuda ofrecida por la OEA, “la única vía” que queda es aplicar la Carta Democrática.