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Decenas de campesinos bananeros, encabezados por el líder Victorino Espinales, acusaron al presidente Daniel Ortega de incitar actos violentos para obligarlos a desistir en sus demandas de indemnización por haber sido afectados por el pesticida Nemagón.

“Hay varios atentados, y hay dos personas que están a la cabeza, que por orientaciones de Daniel Ortega están dirigiendo toda la orquesta. Una de ellas es una señora que se llama Juana Ileana Caballero”, expresó Espinales a sus seguidores durante una reunión en un barrio capitalino.

“Ella es militante del Frente Sandinista. Ella le rajó la cabeza al marido con un garrote, allí en el plantón, y no la corrimos. También agarró y le dio una golpiza a uno de los dirigentes nuestros, que se llama Ramón Sevilla, le rompió la boca, y tampoco la corrimos”, exclamó.

“Y después, ella misma, a otro hombre lo pijió y lo golpeó, y tampoco la corrimos. Y luego, junto con Socorro Solís y otros militantes sandinistas quería golpearme a mí, quemarme mi champa, para que nosotros provocáramos una reyerta contra ellos y les pegáramos una gran golpiza, que es lo que ha estado buscando Daniel Ortega”, aseveró el líder de los campesinos.

Según Espinales, esos supuestos “actos criminales” tenían como objetivo causar el encarcelamiento de los dirigentes y desbaratar el plantón que inició meses atrás. “Porque este caso del Nemagón para don Daniel Ortega es pesadísimo”, exclamó.

Julián Guido Hernández, uno de los participantes de la reunión, responsabilizó al presidente Ortega de intentar “terminar” con Espinales.


Lo quieren silenciar
“A este hombre tienen rato de querer mandarlo a silenciar. Hay un grupo de sandinistas pagados, y ellos han estado tratando de que entremos en choque para desbaratar a este hombre, echarlo preso. Pero sin este hombre este movimiento se acaba”, afirmó el campesino originario de El Viejo, Chinandega.

José Esteban Zeledón Ruiz, otro de los campesinos que apoyó a Espinales, sostuvo que los supuestos actos de violencia fueron coordinados por militantes del FSLN, y que “quieren torcernos el brazo”, pero nosotros no estamos ni para provocar ni para ser provocados. Estamos llevando una lucha cívica”, enfatizó.

Espinales afirmó haber orientado a sus partidarios el retiro estratégico del campamento de champas de plástico y de cartón, ubicado frente a las instalaciones de la Asamblea Nacional, y dijo que la protesta la dirigirán desde los departamentos, para evitar “confrontaciones”.


Habla de atentado criminal
“Al ver que no nos pudieron desmontar para el 24 de diciembre se propusieron ejecutar este atentado criminal, porque si nosotros estábamos en el año nuevo allí, a Daniel Ortega le íbamos a causar mucho daño, y como no pudieron, entonces se fueron por la vía criminal”, manifestó.

“Yo amo a mis compañeros y no quiero que por un capricho de Daniel Ortega se les haga algún daño”, concluyó Espinales.


La otra historia
Pero en el campamento de champas, la historia es otra. Juana Ileana Caballero no solamente negó haber conspirado contra la vida de Espinales, sino que lo acusó de haber abusado sexualmente de ella en reiteradas ocasiones, con la amenaza de no entregarle la tan esperada indemnización.

Según la mujer, originaria de León y de 44 años de edad, el líder de los bananeros inició esas acusaciones porque fue ella, y no él, quien logró obtener la respuesta del presidente Ortega, el pasado 24 de diciembre, cuando éste junto con su esposa entregaba juguetes en un acto partidario.

“Él viene enojado desde el 24 de diciembre, desde que yo hablé con el presidente. Entonces vino y reunió a su gente y les ordenó: ‘miren, quiero me corran a la Juana Ileana, y si no quiere irse me la garrotean y me la sacan a la calle’”, relató Caballero.

“Como yo dije que no y la gente se opuso, entonces desde allí vino el enojo. Él nos robaba, nos humillaba. También abusaba a las mujeres. Incluso abusó de mí sexualmente. Cinco veces me llevó a hoteles a cambio de mi demanda”, narró la señora a punto de llorar.


No quería que se dieran cuenta
“Si me ve que estoy llorando es porque yo tenía guardado esto, y no quería que mis compañeros se dieran cuenta de que él abusó de mí. Me decía: ‘si vos me denunciás, te borro de la demanda. Y por eso, yo vivía presionada. Sexualmente abusó de mí’”, insistió.

Altagracia del Socorro Solís, la otra persona señalada por Victorino Espinales de atentar contra su vida, lo acusó de mantener una farsa a los campesinos, al asegurar que ya había acordado el pago de una indemnización vitalicia de 200 dólares mensuales.

“Había dicho que nos iban a aprobar la indemnización. Lo que pasa es que parece que él no tenía ese acuerdo con nadie”, dijo.

Explicó que el presidente Ortega sí les prometió ayuda, pero con la condición de que Espinales no continuara al frente de las demandas.

Guillermo Vivas, otro campesino, secundó a Solís: “Lo que no queremos es que Victorino Espinales nos siga dirigiendo, porque es un corrupto, ladrón, sinvergüenza, y nos ha engañado durante 13 años. Nunca avanzaron las negociaciones, sólo decía que ya había negociado con las transnacionales, que ya había hablado con el gobierno, pero ninguno le dio respuestas”.





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El líder de los campesinos bananeros, Victorino Espinales, sostiene la Constitución de la República de Nicaragua durante una concentración la tarde de ayer, con sus partidarios. FRANK CORTÉS / END


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Julián Guido Hernández. FRANK CORTÉS / END


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Juana Ileana Caballero. FRANK CORTÉS / END


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Altagracia del Socorro Solís Navas. FRANK CORTÉS / END