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José Ángel Buitrago ha trabajado en el sector del café durante casi cincuenta años, y ha vivido diferentes momentos de este cultivo considerado el principal producto de exportación de Nicaragua.

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Fue testigo de etapas de crisis y también de desarrollo de la producción cafetera, como cuando el país se amplió el área hasta 200,000 manzanas y se invirtió en mejor tecnología, con la expectativa de alcanzar mayor productividad.

Sin embargo, los pronósticos para el presente ciclo cafetero (2018-2019) y los que vienen son poco optimistas, según Buitrago, porque el cultivo de café tiene más de un problema y estos se agravaron con la crisis sociopolítica iniciada en abril pasado.

¿Cuál es la expectativa en el café?

Vemos las expectativas del café conforme al ciclo cafetero. Este empezó en octubre pasado (2018) y finaliza el 30 de septiembre de 2019. Por eso le llamamos ciclo 2018-2019. Este año, diferente al ciclo anterior (2017-2018), consideramos que hay una serie de obstáculos e inconvenientes que, muy probablemente, van a influir de forma negativa en la producción de esta cosecha.

El año pasado tuvimos una cosecha de aproximadamente tres millones cien mil quintales y un valor de producción de 446 millones de dólares, que es una cifra, hasta cierto punto, casi récord en Nicaragua. Sin embargo, consideramos que esta cosecha 2018-2019, va a ser bastante menor que la del año pasado.

¿A qué se debe?

Hay varias razones para afirmar eso. Una de ellas es que la crisis sociopolítica que estamos viviendo en Nicaragua, que comenzó en abril, obligó de alguna manera al sistema financiero y a los distribuidores de agroquímicos a restringir el financiamiento. Los bancos, por un lado, dan financiamiento para la producción y los vendedores de agroquímicos facilitan, también al crédito, fertilizantes a los productores para que puedan atender sus cafetales adecuadamente.

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La fertilización de los cafetales es para dos años. Cuando se aplica, termina de llenar los granos, ayudando a la fertilización que se hizo el año anterior, y la que se aplica en abril incide en maduración, consistencia, calidad del grano, entre otros beneficios. Además, continúa haciendo su trabajo en la planta para el próximo año.

Hay una combinación de factores explosiva en este sector: precios bajos y producción baja.

Lamentablemente, hubo restricciones de financiamiento para las labores culturales en las fincas y para la aplicación de fertilizantes a las plantas. Otro factor negativo, como consecuencia de la situación que vivimos, es la escasez de mano de obra. Normalmente, se utiliza para recolectar el café entre 200,000 y 250,000 trabajadores, más los que están anclados en las fincas; es decir, que en el sector podríamos llegar a entre 250,000 y 300,000 trabajadores. Pero los productores están preocupados porque podría haber falta de mano de obra.

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Además, el factor climático también ha hecho que la cosecha se presente más rápidamente que en años anteriores, que se requerían entre tres y cuatro pasadas de los cortadores para recolectar todo el café, pero ahora parece que habrá menos tiempo y para eso se requiere más mano de obra. Muchos productores están muy preocupados por esto, porque es probable que un 30% de esa mano de obra no se podrá conseguir.

¿Por qué prevén esa reducción?

Por la migración a Honduras, principalmente, y otra parte a Costa Rica. Honduras está en una situación más tranquila que Nicaragua y se produce muchísimo más café que aquí. Ese país, el año pasado produjo más de nueve millones de quintales. Hay corte en abundancia y es un factor negativo que hay que tomarlo en cuenta.

¿Qué expectativa hay sobre el precio internacional del café?

El otro factor crítico de la caficultura es el de los precios internacionales. Todo parece indicar que el precio se va a mantener bajo en esta cosecha. En el reporte del Cetrex de noviembre, que es el último que publicaron, el precio promedio fue de 128 dólares, un precio bien alto al que tenemos actualmente (un poco más de cien dólares por quintal).

Hay una combinación de factores explosiva en este sector: precios bajos y producción baja.

Es difícil pronosticar si el precio va a subir o va a bajar más, pero creo que se va a mantener en un rango de 105 a 120 dólares. Lo que sí sabemos es que con ese precio no se logra cubrir el costo de producción del café en Nicaragua, que anda en un promedio nacional de aproximadamente 150 dólares por quintal.

Entonces, insisto en que es una situación muy delicada, difícil de resolver, la que atraviesa el sector del café en el país.

¿Se podrían detener todas las inversiones en el café, dado que no hay financiamiento y los precios no cubren los costos de producción?

El café no es un cultivo como el frijol y el maíz, que los sembrás y a los tres meses se cosechan, borrás todo y volvés a comenzar el próximo año. Si el clima está bien, si los precios están bien, sembrás de nuevo, pero si no están bien, no sembrás y no pasa nada.

En cambio, el café es un cultivo perenne, que tiene una vida útil de 25 años. El primer año se hace una inversión bien grande en la siembra. Pero hay que esperar 25 años para recuperar la inversión que se hizo, más las ganancias que genera el producto. La falta de fertilización, los precios bajos, la falta de créditos y la falta de mano de obra son factores desestimulantes para el productor.

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¿Qué es lo que se podría esperar ahora? Una reducción significativa en la producción nacional de café. Sin fertilización no hay mejoría en los rendimientos; sin mano de obra, no podemos cortar tanto café y posiblemente la calidad podría verse afectada también, aunque siempre en los beneficios se tiene la tarea de clasificar el café de buena calidad para exportarlo.

El resto del café, de segunda calidad o tercera, se queda para consumo local. La situación del café, yo la veo muy difícil, aun suponiendo que hubiera un arreglo sociopolítico en los próximos meses. La recuperación nos va a tomar como tres o cuatro años para poder llegar a donde estábamos en el 2017. Es decir que es una situación en la que vamos a tener que invertir mucho dinero, mucho trabajo y mucho tiempo para tratar de recuperar lo que se ha perdido en menos de un año.

¿Por qué cree usted que cayeron en más del 60% las exportaciones de café en los dos primeros meses del ciclo?

Primero, te quiero explicar que muchas veces las exportaciones de octubre y noviembre no pertenecen a la cosecha en curso, sino que es café que todavía no se ha vendido de la cosecha anterior.

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El café se vende de acuerdo a la demanda que tenga en el mercado internacional. En diciembre ya se comienza a vender el café que se cosecha en Carazo y alguna parte de Matagalpa. Pero el grueso de café de esta cosecha 2018-2019 comenzará a salir entre mediados de enero, febrero y marzo, y ahí se comienza a exportar. Ahí es donde se podrá ver los efectos de lo que estamos hablando.

¿Cuál es su pronóstico para la cosecha 2018-2019?

Yo no tengo en cuenta solo mis cálculos, sino que también he tenido plática con productores, que hablan de que la cosecha se podría ver reducida significativamente. Algunos pronósticos son muy exagerados, que hablan de una caída de alrededor del 50%, pero ojalá no ocurra.

Hay una combinación de factores explosiva en este sector: precios bajos y producción baja.

Otros hablan de un 30% a un 25% de reducción en la cosecha. Pero sí, la caficultura está en crisis; hay una combinación de factores explosiva en este sector: precios bajos y producción baja. Eso incide fuertemente en el valor de las exportaciones, y en el desánimo que crea entre los productores.

¿Cuáles fueron los avances que consiguió el café de Nicaragua en años anteriores?

Nicaragua venía alcanzando niveles de productividad bastantes altos, que son una de las soluciones para enfrentar los ciclos de precios bajos. Si yo produzco 60 quintales por manzana, mis costos de producción podrían andar en menos de 100 dólares y con un precio de 110 a 105, por lo menos me estuviera ganando cinco dólares.

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Pero con una productividad de 14 quintales por manzana, el costo de producción se sube a 150 dólares. Entonces, lo que venía logrando Nicaragua en mejor tecnología, mejores rendimientos, mejor productividad para poder enfrentar los bajos precios, se nos escapa de las manos y ahora las perspectivas de la caficultura no son nada halagüeñas. Para los próximos años las expectativas no son nada bonitas.

¿Usted prevé que haya una afectación al prestigio del café nicaragüense?

El prestigio del café no solo tiene que ver con la calidad, sino que los compradores internacionales requieren una estabilidad en el suministro del producto. No es que se les va a decir hoy ya no te voy a vender, sino hasta el próximo año.

Hay una combinación de factores explosiva en este sector: precios bajos y producción baja.

No, no funciona así. Tenemos que hacer un esfuerzo para tratar de que el café no pierda su lugar, tanto en calidad como en responsabilidad y consistencia en el mercado internacional. ¡Cuidado! Porque el daño en el prestigio cuesta años en recuperarse. Aún no se ha perdido, pero está en riesgo de perderse, si seguimos en caída libre. Algunos compradores ya comienzan a preguntar insistentemente: ‘¿Me vas a poder cumplir?’.