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Un policía en retiro, una costurera y masajista, un ingeniero eléctrico que está en el desempleo, un devoto de la imagen de la Divina Misericordia y un vendedor de fritanga, son las personas arrestadas por agentes de la Policía Nacional en operativos de los cuales no se han brindado explicaciones y que ocurrieron entre el primero y el tres de enero en la ciudad de Masaya.

El patrullaje en la ciudad se mantiene constante y muchos pobladores se sienten atemorizados por la gran cantidad de agentes movilizándose con armas de fuego por diferentes zonas.

Arleth Cerrato llegó llorando este viernes a la casa de su padre, el oficial en retiro Ramón Javier Cerrato, preguntando por su paradero, porque a su casa en Nindirí le llegaron a avisar que su papá había sido arrestado durante un cateo policial junto a su esposa, identificada como Karla Escobar, una costurera y masajista del barrio Fox, y el hermano de esta, Fernando Escobar, ingeniero eléctrico.

Cerrato, de 58 años; Karla, de 38; y Fernando Escobar, de 36; estaban en la casa de habitación cuando varios agentes policiales encapuchados entraron a la vivienda en el momento en que se disponían a almorzar, según el relato de ciudadanos.

“Los policías hicieron que todos se tiraran al suelo. Yo tenía unos frijoles en el fogón y el niño de Ramón, mi nieto, estaba afuera”, relató la madre de los hermanos arrestados, Maritza Maldonado, quien con la voz quebrantada dijo que nunca esperó que esto sucediera, aunque los días anteriores había mucho patrullaje policial en toda la cuidad.

La anciana, de 73 años, relató a El Nuevo Diario que los policías se llevaron dos computadoras, celulares y unos ahorros que tenía su hija para poner un pequeño negocio. El ingeniero eléctrico, debido al desempleo, realizaba “rumbos” en la localidad para solventar necesidades económicas.

Arleth Cerrato está desconsolada, en la casa de su padre, a quien detuvieron. Oscar Sánchez/END

“Yo les pregunté por qué estaban haciendo eso (el operativo) y me respondieron que andaban buscando armas, pero no encontraron nada”, contó Maritza Maldonado, mientras mostraba algunas fotografías de sus hijos, quienes se encuentran en la cárcel de El Chipote, en Managua.

Maldonado relató que los policías nunca encontraron nada de lo que buscaban en la vivienda. Dice que ella preguntó a los policías muchas veces si los dejarían libres al no encontrar nada, y la única respuesta fue “tal vez”.

OTRO ARRESTO

A pocas cuadras de distancia de donde se llevaron a Cerrato y su esposa, está la casa de habitación de Wilfredo Brenes, un hombre de unos 48 años que vende fritanga por las tardes en el barrio Fox. Él también fue arrestado a las 12 del mediodía del jueves, confirmaron vecinos.

“Eran demasiados policías en patrullas. Entraron a la casa de doña Petrona (madre de Wilfredo), la pobre señora gritaba”, comentó una vecina, quien prefirió omitir su identidad. Agregó que la madre del detenido, con más de 70 años de edad, padece de lupus.

Martiza Maldonado muestra cómo quedó su casa tras el cateo. Oscar Sánchez/END

Los vecinos del barrio afirman que Brenes nunca se había visto involucrado en actos irregulares y que él siempre estaba pendiente de sus padres.

“Supuestamente catearon la casa, buscaban armas, pero no llevaban nada de eso”, dijo un joven que conversaba con otros amigos frente a la vivienda de Brenes y que presenció el operativo policial.

Los padres de Wilfredo Brenes se dirigieron este viernes a El Chipote, para saber del destino del hombre que mantiene a su familia con la venta de fritanga en su barrio.

ARRESTADO EN MONIMBÓ

En el barrio Monimbó, Keneth Martínez, de 29 años, trataba de dormir a su hijo a las 7 de la noche del primero de enero, cuando agentes policiales ingresaron sorpresivamente a su vivienda, donde también funciona la panadería Divino Redentor, y se lo llevaron detenido.

Una de las casas donde ingresó la Policía en Masaya. Oscar Sánchez/END

Gabriela Ñurinda, esposa de Martínez, afirmó que la Policía llegó a la vivienda en dos ocasiones, la primera cuando se llevaron arrestado a Martínez y la segunda para realizar un cateo dentro de la casa, donde revisaron las habitaciones, baños y el horno donde se elabora el pan que venden en Monimbó.

“Mi mamá afirma que eran unos 15 policías, hay personas que aseguran que la cuadra estaba rodeada por policías”, dijo Ñurinda.

Agregó que el primer oficial que entró a la vivienda a capturar a Martínez iba sin capucha; luego, al momento del cateo, llegó encapuchado. 

“No entiendo, nunca asistimos a ninguna manifestación, estamos esperando que se cumplan las 72 horas que dijeron los oficiales, tiempo que dura el proceso de investigación”, afirmó.

Karla Vanesa Maldonado, una de las detenidas. Oscar Sánchez/END

Ñurinda explicó que su familia es católica practicante, y citando las palabras del Santo Papa Juan Pablo II, expresó que “la violencia es una espiral, siempre habrá alguien que perdone, que disculpe, que entienda que todos somos hermanos”.

Agregó que Martínez es un fiel devoto de la imagen de la Divina Misericordia.

Pobladores de Masaya comentaban este viernes que han sido muy afectados por los operativos policiales en diferentes parte de la ciudad, y que en los barrios Monimbó y Fox es donde más se han registrado arrestos sin justificación.

En la ciudad de Masaya hubo fuertes protestas contra el gobierno entre abril y julio del año pasado, hasta que fuerzas de la Policía y parapolicías entraron disparando contra quienes mantenían barricadas en los barrios.

Martiza Maldonado, sentada sin saber qué hacer tras las detenciones. Oscar Sánchez/END

Se estima que en Masaya murieron unas 35 personas durante los ataques de fuerzas gubernamentales contra los protestantes, y decenas de persona fueron arrestadas.